Dicho de una forma simple, los fondos mutuos son una especie de cooperativa capitalista donde cada uno de sus participantes pone un poquito de dinero para sacarle mejor provecho a esos bienes. Podríamos definir a los fondos mutuos como grupos de diversos vehículos de inversión (acciones, bonos, hipotecas, letras del Tesoro y bienes raíces) de varias compañías, reunidos en una entidad que se vende a inversionistas indivi-duales. En estos fondos se reúne el dinero de esos inversionistas bajo la administración y guía de expertos que realizan transacciones de compra y venta con el propósito de obtener ganancias para sus inversionistas.
A pesar de lo populares y beneficiosos que son, los fondos mutuos no son para todo el mundo.
Si quieres tener tu dinero en un sitio donde te lo garanticen por completo, donde sabes que no tienes ninguna probabilidad de que lo que depositas en esa cuenta baje de valor… no pienses en un fondo mutuo. Sin embargo, si sabes elegir uno y te gusta arriesgar un poquito, tienes muchas probabilidades —pero no garantías— de ganar dinero: aunque el pasado de un fondo mutuo no garantiza que el futuro va a ser igual, quienes invierten en ellos han aprendido cuáles son los métodos que les aumentan las probabilidades de obtener ganancias.
Si tienes ahorrada una cantidad de dinero que no necesitas usar durante los próximos 2, 3, 4 o más años, y quieres tratar de conseguir una ganancia mayor de la que te ofrecen las inversiones "seguras" que conoces (certificados de depósito, cuentas de ahorro, etc.), tienes a tu disposición más de 10,000 fondos mutuos entre los cuales puedes escoger.






