Si piensas que por estar rentando a ti no te afecta en nada el hecho de que actualmente miles de propietarios estén perdiendo sus inmuebles por no poder realizar los pagos de su préstamo hipotecario… ¡bájate de esa nube y vuelve aquí a la realidad! Tú también, aunque sólo seas inquilino, debes cuidarte de la crisis hipotecaria.

El hecho de que pagues tu renta puntualmente, no significa que tu casero esté haciendo lo mismo con su banco, de modo que sin tú saberlo, la casa que habitas podría estar a punto de perderse a causa de "foreclosure" o ejecución hipotecaria (en el cual banco se apropia de la casa y el propietario pierde el dinero que tenía invertido en ella).

Y no vayas a pensar que si eso sucede podrías ahorrarte algunos meses de renta. Al contrario: además de tu obligación de seguir pagando, podrías ser desalojado de la noche a la mañana sin siquiera volver a saber de tu depósito de seguridad (que en ocasiones asciende a dos meses de renta).

Por desgracia, los dueños de viviendas no tienen la obligación de informarles a sus inquilinos o arrendatarios si están enfrentando la pérdida de su propiedad y éstos son tomados por sorpresa. En el mejor de los casos, los inquilinos pueden recibir una notificación avisando que la renta ahora se pagará a nombre de otra persona.

En cualquier situación, lo recomendable es no esperar a que a ti te suceda lo inesperado. Como dice el dicho, "toma al toro por los cuernos" e informarte lo más pronto posible de la situación hipotecaria en que se encuentra la casa que habitas. Si encuentras algo sospechoso, encara a tu arrendatario y pídele cuentas, incluyendo la devolución de tu depósito.