Angélica Vargas, una maestra de Los Ángeles, está empeñada en conservar la casa que compró en Hesperia, a pesar de que todo parece estar en su contra.
La propiedad, valuada en más de medio millón de dólares en 2006, ha perdido las dos terceras partes de su valor. Sus pagos al banco se han atrasado, está inhabilitada para trabajar por razones médicas y no ha podido convenir con éste en un plan de modificación hipotecaria.
"Cuando llamo al banco me dicen que tengo que pagar el abono completo; si no, ellos se van a quedar con la casa", dijo.
Aunque Vargas dice que peleará hasta el final, sus aprietos reflejan los de decenas de miles de propietarios en el estado de California que están vendiendo sus casas por razones financieras.
Un sondeo de la Asociación de Agentes de Bienes Raíces de California (CAR) que se dio a conocer esta semana muestra que el 67% de las personas que vendieron su vivienda en 2009 dieron ese paso porque no podían con los pagos.
El presidente de la asociación, Steve Goddard, dijo que esas cifras demuestran cómo el descenso de la plusvalía ha afectado el mercado de bienes raíces en el estado.
"Muchos decidieron vender el año pasado porque sus tipos de interés ajustable repuntaron al tiempo que los precios de las casas estaban experimentando un deslizamiento sin precedentes", explicó.
Esto último, agregó, desvalorizó su propiedad, arrebatándoles la oportunidad de refinanciar su casa.
Quienes se encuentran inmersos en esta situación no tienen más opción que hacer una venta rápida, incumplir el contrato o sucumbir a una ejecución bancaria. California Reinvestment Coalition (CRC), un grupo sin fines de lucro, afirma que un total de 623,573 propiedades recibieron una notificación de embargo en 2009.
Una buena porción de las propiedades que se encuentran en las listas de venta en California son casas ejecutadas, como proclaman numerosos sitios en la internet. Uno de ellos, ForeclosureDeals.com, anuncia que las casas en venta en su catálogo se cotizan entre 30% y 50% por debajo de su valor de mercado.
La venida a pique del mercado es quizá el problema más exasperante que encara Vargas en Lexington, el vecindario de Hesperia al que se mudó en 2006 para estar cerca de su hijo.
"A 150 mil dólares se están vendiendo las casas vecinas, entonces ¿por qué tengo yo que pagar 500 mil?".
El promedio de venta de una casa en 2009 fue de 21 mil dólares por debajo del precio original, dice el sondeo de CAR, en tanto que la media de la diferencia entre el precio de lista y el de venta fue 32,300 dólares.
El 65% de los que pusieron su casa en venta el año pasado dijo que se vio obligado a hacerlo por incapacidad de pagar la hipoteca, porque le aumentaron la cuota o por pérdida del empleo.
Proporcionalmente, los hispanos son el grupo más afectado por esta situación, especialmente si se toma en cuenta que la recesión los ha golpeado con particular virulencia (un millón de hispanos se han quedado sin trabajo desde que ésta dio inicio).
En parte debido a esto, el Consejo Nacional de La Raza (NCLR) calcula que 1.3 millones de familias de ese contingente perderán sus casas en 2009 y 2012.
Janet Murguía, presidenta de esta organización, considera que para ayudar a los estadounidenses a recuperarse del desastre inmobiliario se requiere un plan que pare los embargos y amplíe las oportunidades para que más familias adquieran vivienda propia.
Por otro lado, el más reciente reporte de la Asociación Nacional de Agentes de Bienes Raíces (NAR) afirma que las ventas de inmuebles residenciales cayeron 7.2% en enero.
Lawrence Yun, el economista en jefe de la asociación, explicó esa caída como el resultado de un desfase entre la venta y cierre de trato que afecta las ventas recientes.
Explicó que la mayoría de los contratos que se cerraron en enero estuvieron basados en transacciones que tuvieron lugar en noviembre y diciembre, y que las personas que entraron al mercado después que el crédito federal para compradores de casas fue extendido en noviembre, apenas han empezado a hacer ofertas.
"En todo caso, la baja de las ventas ese mes no es como para alegrarse", dijo.
Pero en lo que concierne a Angélica Vargas, su preocupación es salvar su casa, en la que ha invertido miles de dólares ya. "No me voy a dar por vencida. Si no me dan la modificación, voy a seguir peleando, voy a pelear con uñas y dientes", manifestó.