Los propietarios de negocios de la Placita Olvera han criticado una auditoría llevada a cabo por la Oficina del Contralor de la Alcaldía de Los Ángeles, que según ellos los convierte en chivos expiatorios de los problemas financieros de ese centro histórico.
Según un informe de la Contraloría Municipal dado a conocer esta semana, la Placita Olvera, cuyos gastos ascendieron a 4.1 millones de dólares en 2007-08, no ha cumplido la meta de alcanzar la autosuficiencia económica, mayormente debido a que no está cobrando lo suficiente a los negocios que operan dentro de ella.
"Están tratando de hacernos lucir como los malos de la película, y no lo somos", dijo Michael Mariscal, propietario de Myrosa, uno de los puestos de la venerable arteria. Lo que tiene que hacer la Alcaldía, según él, es analizar qué es lo que anda mal con la administración de la Placita, y por qué los administradores tienen asignado un presupuesto tan alto.
La familia de Mariscal, así como muchos de los comerciantes de la calle Olvera, ha estado haciendo negocio en el lugar por décadas, algunos desde los años 30.
"Hace 20 años, este parque tenía un superávit de un millón de dólares. Hay que preguntar a la Alcaldía que pasó con eso. Nosotros vemos que el presupuesto se va todo en salarios", afirmó Mariscal.
De acuerdo con la auditoría, los comerciantes de la Placita pagan las mismas rentas que hace 10 años, un promedio de 1.35 dólares por pie cuadrado, lo que genera 840,000 dólares al año.
Si se ajustan las cuotas de acuerdo a los precios vigentes en el mercado, propone, la ciudad podría percibir incremento a sus entradas entre 1.1 y 1.5 millones de dólares al año. De los 74 puestos que se arriendan para fines comerciales en la plaza, dice, sólo 17 se rigen por contratos de arrendamiento (lease) en tanto que los otros 57 se pagan mes a mes, según un "acuerdo para concesiones".
"Es un poco desinformativa, primero deben poner cuánto gastan en salarios; tampoco se menciona que han aumentado el precio del estacionamiento", dijo en alusión al reporte Marta Vázquez, la propietaria de Olveritas.
La Placita Olvera es un complejo de 44 acres que incluye cinco museos, 28 edificios históricos y un total de 10,000 objetos históricos. Es administrada por El Pueblo de Los Angeles Historical Monument Authority, un departamento del Ayuntamiento gobernado por una junta de nueve comisionados que son nombrados por el alcalde.
Los 17 contratos de arrendamiento fueron firmados entre septiembre de 2000 y abril de 2003. Según sus cláusulas, las rentas se pueden incrementar —tomando como guía el Índice de Precios al Consumidor (CPI)— siempre y cuando la Alcaldía lleve a cabo ciertas renovaciones del lugar, incluyendo la construcción de un estacionamiento. Pero estas renovaciones no se han hecho ni están por hacerse.
"La Proposición H, que fue votada por una gran mayoría de ciudadanos de Los Ángeles dice que los comerciantes de la Calle Olvera tienen derecho a un contrato de arrendamiento a largo plazo", expresó Viviana Bonzo, propietaria del restaurante La Golondrina, cuya abuela fue una de las empresarias pioneras en la Placita.
Agregó que hace cinco años, al pedir que les otorgaran el contrato, el Ayuntamiento se desentendió del asunto. "La Alcaldía ha estado operando de muy mala fe al no reconocer todo lo que hemos gastado y ahora nos dicen ‘ese acuerdo no es para usted’", declaró.
Ningún comerciante está en contra de estos aumentos, aseguró, pero también el Ayuntamiento tiene que resolver el asunto de los contratos.
En cuanto a nivelar las cuotas con los precios en el mercado, dijo que en este tema hay mucha tela que cortar: los edificios son antiguos, están en malas condiciones (por negligencia de la Alcaldía) y no se pueden fijar precios de arrendamiento comercial comparables con los que se aplican a inmuebles modernos en el centro de Los Ángeles.
"Creo que es una buena auditoria y, obviamente, hay mucho que la Alcaldía puede hacer, y mucho que los comerciantes pueden contribuir en ese sentido", dijo el concejal José Huízar.
Precisó que quiere resolver el tema de los contratos de arrendamientos, pero que a la larga su meta es que El Pueblo de Los Ángeles sea económicamente autosuficiente, puesto que la situación de las arcas municipales no permite sobrellevar esa carga.
Los responsables de las autoridadades de El Pueblo, por su parte, no respondieron repetidas solicitudes para conversar sobre los problemas atribuidos a la administración de la Placita Olvera.
La auditoría también asegura que las autoridades de El Pueblo no verifican la vigencia de contratos otorgados a los comerciantes de la plaza. Aparentemente, dice, algunos de estos han subcontratado sus puestos —en algunos casos tras recibir pagos de hasta 150 mil dólares— a otros tenderos, los que llevan operando varios años en el lugar.
La auditoría también expresa que las autoridades de la Calle Olvera no ejercen suficiente supervisión sobre las organizaciones no lucrativas que ocupan las instalaciones de la plaza, y que los aportes que estas hacen al Ayuntamiento están por debajo de la ayuda que reciben de la ciudad.
Las organizaciones no lucrativas, afirma el documento, utilizan cerca de 19,032 pies cuadrados de oficina, traducible a un potencial de 342,000 dólares al año en réditos perdidos.