Guatemala no es el único país donde a las autoridades les preocupa la rapidez y facilidad con que los mensajes llegan de un ciudadano a otro a través de redes sociales. (FOTO: AP)
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La propia red de Anleu en Twitter creció de 175 miembros a más de 1700 desde su arresto.

Sin embargo, para "el Twitterero", como han dado en llamar los guatemaltecos a Anleu, sí surtió efecto. "Ahora comento sobre el clima, sobre libros que voy leyendo. Me cuido de lo que digo", comentó.

Las deudas de Anleu sumarán más de 10 mil dólares para final de año, una pequeña fortuna para este consultor de tecnología empresarial que usa su tiempo libre en un proyecto para llevar software a las escuelas pobres de este país.

"Cuando esto se acabe, quiero viajar, quiero ver el mundo... tomarme un café en Budapest o Praga", uno de esos cafés en los que Kafka se habría sentado más de un siglo atrás, dijo Anleu. Pero antes, "tengo que pagar todas estas deudas".