Guatemala no es el único país donde a las autoridades les preocupa la rapidez y facilidad con que los mensajes llegan de un ciudadano a otro a través de redes sociales. (FOTO: AP)
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Anleu pasó una noche en la cárcel, con todo tipo de delincuentes, antes de recuperar la libertad y quedar a la espera de su juicio.

"Mi vida tomó un giro kafkiano", dice Anleu. Avido lector entre cuyos autores favoritos figura el checo Franz Kafka, Anleu recuerda que en la cárcel se codeó con narcotraficantes y secuestradores. Quiso convertirse en la proverbial cucaracha de "La Metamorfosis" y huír del penal por una rendija. Ahora, inmerso en un proceso legal que ya le ha endeudado por más de 10 mil dólares, se parece más a Josef K, el personaje de "El Proceso" quien lucha por defenderse de un estado absurdo y omnipotente. "Lo estoy releyendo y no puedo creer las similitudes", añade.

"Tengo miedo de estar siendo observado y escrutado en lo que hago y digo. El temor consiste en una constante de evitar decir lo que pienso sobre temas cotidianos inclusive. De decir en donde estoy, que hago a donde voy, tal y como lo hace uno de manera regular en twitter", comenta.

Genaro Pacheco, el fiscal que instruye el caso, dice que en un mes más podrían tener lista la acusación y que no le queda duda que Anleu será hallado culpable del delito de pánico financiero, que se pena con cinco años de cárcel y una multa de 6,200 dólares.

Y si la idea era silenciar el escándalo, tuvo otro efecto. A partir de la retencíon, miles de usuarios de Twitter comenzaron a "re-twittear", es decir copiar y reenviar, el mensaje de Anleu. De hecho, la mitad de la fianza de Anleu se reunió con aportes de "twittereros" de 19 países que enviaron pequeñas cantidades de dinero para pagar su salida de prisión.