Una reciente ola de engaños y de informaciones prematuras revela los peligros que enfrenta el periodismo moderno. En la foto, un agente corre tras un globo suelto, donde se dijo que había un niño en peligro, sin que esto fuera cierto.(FOTO: EFE/Cortesía CBS4DENVER.COM)
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Lo que sí faltó fue una buena dosis de escepticismo y cautela. Se debió haber hecho más hincapié en la incertidumbre en torno al informe y se debió haber expresado mayor curiosidad acerca de un elemento clave: ¿era posible que ese globo volase con un niño de seis años adentro?

En las transmisiones en vivo, los conductores de los programas deben darle mayor peso a lo que no se sabe, indicó Frank Sesno, ex jefe de la oficina de Washington de CNN y actual profesor en la George Mason University.

"No estamos haciendo lo suficiente", declaró, "porque es muy fácil tomar algo que sucede delante de nuestros ojos y salir al aire con eso".

El despliegue que se le dio a la noticia generó numerosas críticas.

Pocos días después, en Washington, un comunicado de prensa que parecía oficial revelaba que la Cámara de Comercio estadounidense había cambiado su posición en torno a la legislación relacionada con el cambio climático.

Pero no fue así. Se trataba de una maniobra de unos 20 miembros de la agrupación liberal Yes Men, que querían llamar la atención en torno a una política con la que no están de acuerdo. La agencia Reuters dio una información basada en el comunicado falso y tanto CNBC como la Fox Business Network la reprodujeron.

En todos los casos, el deseo de salir pronto con la noticia primó sobre la corroboración de la información.

"Este es un ejemplo del precio que se paga cuando uno se descuida y no hace las cosas como debe hacerlas", expresó Eric Wohlschlegel, director de comunicaciones de la Cámara de Comercio y quien interrumpió la conferencia de prensa de la gente de Yes Men para decir que era todo una farsa.