Los letreros de ‘Se renta’ proliferan en todas las áreas de Los Ángeles. Bajar los precios u ofrecer el primer mes gratis no ha sido la solución total al problema del alquiler de vivienda en medio de la recesión. [Foto: Aurelia Ventura/La Opinión]
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Robinson recomienda conocer personalmente al interesado e incluso ver cómo vive. "Su estilo de vida actual es el mismo estilo de vida que tendrá en su nueva vivienda", afirmó.

El paso siguiente es elaborar un contrato de alquiler y una serie de normas de convivencia lo más explícitas posibles, que debe firmar el inquilino. Esas normas deben determinar si se permiten animales o no, si se permite fumar, usar la cocina, cómo se manejará la limpieza y otras consideraciones.

La gente que pone una habitación en alquiler debe informarse de las leyes que regulan esa actividad, destacó Stephen Fainsbert, abogado de Los Angeles especializado en bienes raíces.

Acotó que con frecuencia es difícil anular un contrato de alquiler y desalojar a un inquilino.

"Cuesta mucho desalojarlos y uno puede verse en la desagradable obligación de demandar a alguien con quien está viviendo", dijo Fainsbert.

Cuando uno alquila una habitación debe respetar las leyes que combaten la discriminación en las viviendas. No se puede rechazar a un inquilino por su raza, el color de su piel, su nacionalidad, su religión, su sexo, su situación familiar o algún impedimento físico.

Es importante, por otra parte, informarse de las repercusiones en el plano impositivo.

En Estados Unidos, el propietario debe declarar como ingreso el dinero que percibe por el alquiler y pagar impuestos sobre esa suma. Al mismo tiempo, podrá deducir algunos gastos en su declaración de rentas.