Los Angeles/LA OPINION
— Martha Pilar Alcaraz no dudó ni por un momento en firmar el cheque por 2,500 dólares que le pidió un contratista, quien previamente le había prometido construirle un bonito patio atrás de su casa.“Durante dos días trabajó con dedicación y al final de la jornada me pidió otros 2,500 dólares para comprar más material y se los di sin chistar”, comenta Alcaraz, una maestra del Este de Los Ángeles.
“Ese fue el último día que lo vi. A pesar de que era un contratista con licencia, nunca pude recuperar mi dinero incluso después de haber puesto varias quejas en diversas dependencias públicas. Lo que me tranquiliza es que su nombre quedó en los archivos de la Junta de Licencias Estatales para Contratistas (CSLB)”.
Pamela Mares, portavoz de la CSLB en Sacramento, enfatiza la importancia de investigar los antecedentes del contratista antes de firmar un contrato o de entregar dinero a la persona que ofrece sus servicios como tal.
Mares recalca que a veces hasta los mismos contratistas con licencia, como en el caso de Alcaraz, pueden resultar delincuentes.
La portavoz indica que los problemas por incumplimiento o mala calidad en el trabajo desempeñado por contratistas son cotidianos para la CSLB y por eso resulta tan valioso verificar las referencias con familiares, amigos y asociaciones comerciales como las cámaras de comercio, que conocen el historial de los negocios de construcción.
“Muchos presuntos contratistas acostumbran intimidar a personas mayores o a quienes no hablan inglés porque saben que son vulnerables y los pueden convencer que ellos son los indicados para hacer el trabajo. Nunca se deben aceptar los argumentos de gente desconocida y menos si ofrecen hacer mucho por poco dinero. En realidad, los propietarios son quienes tienen el control y todo el derecho de rechazar un presupuesto y buscar a una persona eficiente y honrada”, indica la portavoz.
Mares sugiere que se trate siempre con personas con licencia y pedirles el número para investigar su historial. Sólo basta una llamada telefónica o una visita al sitio de internet de la CSLB para asegurarse que la persona que solicita hacer el trabajo tiene un historial limpio.
Inicio del trabajo“Por ley, el contratista sólo debe pedir un 10% del total del costo de la reparación”, explica Mares.
“Siempre se debe firmar un contrato donde se estipule con exactitud los alcances del trabajo. También es importante que el contratista cuente con seguro de responsabilidad limitada (liability) por si uno de los trabajadores tiene un percance en la casa que se repara. Si no lo tiene, el propietario podría ser demandado por el accidentado”.
La portavoz sugiere hablar y —mejor— visitar a los dueños de casa donde el contratista ha hecho trabajos.
Por su parte, la empresaria Mónica D. Higgins, de Renovation Planners, comenta que el propietario que va a hacer una ampliación a su casa debe pedir al menos tres presupuestos. Sin embargo, indica que antes debe tener la seguridad cuáles son los alcances del trabajo.
“A menudo el cliente no está seguro de lo que realmente quiere o necesita. Por eso es necesario contar con un buen diseño antes de empezar a construir. No se debe contratar a alguien nada más porque parece buena persona o porque presente el presupuesto más bajo. Hay que recordar que siempre se obtiene lo que se paga”, explica Higgins, quien explica que conviene tener en cuenta que cuando se pide referencias a un contratista, siempre va dar las positivas, por lo que conviene visitar las obras que desarrolla o ha desarrollado para inspeccionar la calidad de su trabajo, su capacidad y materiales empleados, entre otros aspectos.
Según la empresaria, los errores más comunes de los propietarios en la relación con el contratista son: una planeación deficiente del proyecto, mala comunicación entre las partes, cambios innecesarios durante el proceso, selección de presupuestos bajos y que los dueños de casa quieran hacer el trabajo de remodelación.








