Lideres empresariales de México y Estados Unidos sueñan con que en los próximos años un aluvión de pensionados estadounidenses se afincarán en sus playas más vistosas o en modernas colonias del interior, y el impacto de esa mudanza traerá una prosperidad nunca vista en ese país.
La gran pregunta que se formularon ayer en el décimo panorama económico y político organizado por la Cámara de Comercio US-México en Los Ángeles, es si ese país estará preparado para recibir a esos millones de vecinos, y si contará con la infraestructura y los servicios indispensables para quienes buscan un lugar donde pasar sus años dorados.
"Cuatro millones y medio de estadounidenses han expresado un interés en mudarse a México cuando se jubilen, pero nada más se levantan 20 mil unidades al año", dijo Rudy River, representante de Chicago Title.
Se estima que en los próximos 10 años se jubilarán 100 millones de baby-boomers, que es como se denomina a los estadounidenses nacidos después de la Segunda Guerra Mundial.
Algunos de ellos quizá acaben comprando propiedades en los nuevos paraderos de moda como Costa Alegre, entre Manzanillo y Puerto Vallarta; Rosarito, San José del Cabo, La Paz, o las Tres Marías en Morelia, o al menos esa es la apuesta de los promotores inmobiliarios, que andan siempre en busca de escenarios paradisiacos para ofrecer al turista y al inversor a ese país. Su búsqueda apunta especialmente al inversor que puede pagar entre 600 mil y un millón de dólares por una propiedad.
"El nuevo concepto es jubilación con servicio completo, atención médica incluida; no un hotel o un condominio", según Richard Davis, copresidente de proyectos recreativos de la firma Greenberg Traurig.
Alex Marxer, director ejecutivo de Health Travel Guides, propusó una reingeniería completa del concepto de servicios médicos en México para dar cabida a la idea del "turismo sanitario".
"El próximo gran boom será el de los pensionados y a México se le presenta la gran oportunidad de aprovecharlo, pero primero necesita poder vender la idea de su país como destino para quienes buscan atención para sus dolencias", afirmó.
Dijo que el gobierno de India está invirtiendo más de 6,000 millones de dólares para hacer de ese país un lugar para hacerse atender, y ha creado con ese propósito un ministerio dedicado exclusivamente al turismo sanitario.
Para que México pueda competir en este campo, explicó, el liderazgo político mexicano tiene que convencer a sus ciudadanos que vale la pena construir un sistema con clínicas, instalaciones y enfermeras exclusivamente para visitantes y pensionados extranjeros.
"India tiene cinco veces más pobres que México y lo está haciendo", afirmó.
Tal aparato, señaló Marxer, sería una alternativa para que estadounidenses y canadienses tengan una alternativa al deterioro, altos costos e ineficacia de sus respectivos sistemas sanitarios.
Bruce Greenberg, ejecutivo de Valuaciones Montaña Verde invitado al panel de la Cámara de Comercio US-México hizo notar que la crisis inmobiliaria estadounidense no ha pintado mal para los proyectos inmobiliarios mexicanos. Los canadienses han pasado a ser un importante grupo de compradores de bienes raíces en México, especialmente en el área situada entre Mazatlán y Manzanillo, donde constituyen el 60% de los nuevos inversores, dijo.





