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Según la Asociación Norteamericana de Contratación de Personal (American Staffing Association-ASA) en Estados Unidos nueve de cada diez compañías usan agencias de empleos para reclutar, seleccionar y contratar candidatos calificados para puestos temporarios y permanentes para todos los rangos salariales. Pero debes considerar a las agencias de empleo sólo como una fuente complementaria en tu búsqueda de trabajo, no como tu última opción para obtenerlo.

Desafortunadamente las personas desempleadas a veces son blanco de agencias y anunciantes sin escrúpulos. Las ofertas de empleo falsas, con frecuencia hacen uso de una redacción convincente, además de logotipos de empresa que puedan resultar familiares. En ocasiones incluso se proporcionan vínculos a sitios web que parecen pertenecer a organizaciones auténticas. Estos sitios pueden llegar a cobrar tarifas por servicios que nunca llegan a prestar. Normalmente, al cabo de unos días, los timadores dejan de publicar los anuncios y desaparecen. Para evitarte este y otros tipos de engaños cuando busques trabajo, sigue estos consejos:

Antes de firmar un acuerdo con una agencia de empleo, desconfía de las garantías que parecen ser demasiado buenas para ser verdaderas, pues casi nunca lo son. Si una oportunidad parece demasiado maravillosa o hay algún otro detalle sospechoso, es probable que se trate de una estafa.

Si una agencia te promete un empleo con salario y beneficios específicos, probablemente ese trabajo no existe.

Ten mucho cuidado con las que te piden que llames a un número de teléfono que cuesta entre $10 y $18 por llamada, pero que no te proveen mucha información útil.

Cuando ya estés frente al empleador, asegúrate de que el sueldo y las condiciones que te ofrecen son iguales a las que señaló la agencia.

Desconfía cuando una agencia te pide por adelantado un money order o un cashier's check a cambio de ayudarle a buscar un empleo, pues las agencias de empleo de buena reputación solamente exigen el pago por sus honorarios después de que te hayas colocado y muchas veces es el empleador quien paga parte o todos esos costos.

Antes de firmar un contrato con alguna de ellas, investiga las opciones que ofrecen y evalúa con cuidado cuáles te sirven y cuáles no.

No facilites en línea, por correo electrónico, teléfono, fax o en el currículum ningún dato personal que no esté relacionado con el trabajo. Sobre todo, no debes revelar el número del documento de identidad, del Seguro Social, de la tarjeta de crédito, la fecha de nacimiento, tu dirección particular ni tu estado civil.