Aunque la tasa de accidentes mortales ha venido reduciéndose desde 1992, el número de fallecimientos en lugares de trabajo continúa siendo alto en Estados Unidos, especialmente entre los hispanos, de acuerdo a un reporte que será dado a conocer hoy por la AFL-CIO.
Según este, el porcentaje de muertes laborales se incrementó el 1.8% entre la población laboral general entre 2005 y 2006 (los datos más recientes de que se dispone), pero entre los hispanos aumentó el 7.2%. Desde 1992 y 2006, el número de accidentes fatales entre los hispanos subió el 86% (entre los trabajadores extranjeros el incremento fue del 63%).
Más de dos tercios de las pérdidas humanas en ese grupo afectaron a personas nacidas fuera de EU. La tasa de lesiones mortales recibidas por hispanos pasó de 4.7 por cada 100 mil trabajadores en 2005 a 5.0 por cada 100 mil trabajadores en 2006.
La construcción es el sector con la cifra más alta de fallecimientos en circunstancias laborales (1,239) el año antepasado, seguido por transporte y bodegaje (860).
La organización sindical alega que a pesar del establecimiento de la OSHA (Administración de Seguridad y Salud Laboral), accidentes como los ocurridos en la mina Sago, Utah, el año antepasado demuestran escaso progreso en materia de seguridad física laboral en el país.
California y Florida son los dos estados de la Unión Americana donde fallecieron más trabajadores hispanos en 2006: 231 en el primero (la cifra más alta de los últimos 16 años, indican los datos) y 95 en el estado sureño, indica el reporte, denominado Muerte en el Trabajo: Saldo de Negligencia —Death in the Job: Toll of Neglect.
Ayer no fue posible obtener la opinión de la OSHA debido a que el informe no se conocía aún públicamente.
Según el presidente de la federación sindical John Sweeney, la Administración Bush ha debilitado las leyes laborales del país y, concretamente, las facultades de la OSHA para garantizar su estricto cumplimiento en lo que atañe a la prevención de accidentes laborales.
El reporte se difunde en el marco de la conmemoración del 28 de abril, en que se recuerda a los obreros que han muerto en sus puestos de trabajo el año anterior.
Un día después, el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado tiene previsto celebrar una audiencia para revisar las actuaciones de la OSHA en caso de muertes laborales.
La AFL-CIO es una poderosa adversaria política de la Administración Bush y tiene un fuerte involucramiento en la campaña para derrotar a los republicanos en las próximas elecciones.
El reporte sobre muertes en el trabajo es el primero, desde que esa federación empezó a recopilar cifras fatales del mundo laboral, en examinar las penas que el gobierno federal impone a los empresas en que se producen tales decesos. Según el estudio, la multa promedio impuesta a las empresas donde ocurrieron estos accidentes en 2006 fue apenas de 10,133 dólares.
Alaska y Wyoming figuran entre los estados con el mayor número de muertes, en tanto que estas son más reducidas en New Hampshire y Rhode Island.
Según Liberty Mutual, la compañía aseguradora de compensaciones laborales, el costo directo de las heridas incapacitantes asciende a 48,300 millones de dólares, casi 1,000 millones por semana.
Al considerar los costos indirectos, esa cifra oscila entre 145 mil y 290 millones al año.






