Continuando con su tónica de sobresaltos diarios, Wall Street tuvo ayer un arranque negro, cuando el mercado de futuros del Índice Industrial Dow Jones cayó 550 puntos aun antes de la apertura de la Bolsa.
El llamado Dow Futuros, que se utiliza como marco de referencia antes de que se inicie la actividad del día, acusó el bajón en las Bolsas europeas y asiáticas, que acentuaron los temores de una recesión global.
"La Bolsa se ve afectada no sólo por lo que ocurre durante su horario de operaciones, sino también por lo que pasa antes, después, y en otros mercados en una franja horaria distinta", explica Robert Acri, presidente de Chicago Investment Group y un veterano con más de 20 años de experiencia en la industria financiera.
Acri considera que hablar de una recesión global no es exagerado, aunque no cree que exista riesgo de una depresión doméstica o internacional.
Tras su poco prometedor comienzo, el Dow recuperó cierta estabilidad durante la jornada de ayer, cerrando con una bajada de 312 puntos (o un 3.6%), lo que sin ser exactamente una buena noticia, se interpretó con cierto alivio por muchos analistas, dado que a primeras horas de la mañana muchos consideraron posible un bajón de mil puntos o más.
Las Bolsas alemana y francesa, cuyos índices habían bajado en un 10% cuando Wall Street se preparaba para empezar la jornada, también consiguieron recuperaciones parciales, cerrando con caídas de "sólo" un 5% y un 3.5%.
En Asia, los bajones fueron más pronunciados con una caída promedio del 9.6% en las acciones del índice japonés Nikkei y un 8.3% en el índice más significativo del mercado en Hong Kong.
De todos modos William Gamble, economista y abogado internacional especializado en mercados emergentes, señala que lo importante respecto a la jornada de ayer es "lo que no pasó".
"Si Wall Street fue capaz de aguantar el tirón [ayer] a pesar del bajón casi universal, parece que lo peor de las crisis financieras ha pasado", comenta Gamble, matizando que eso no significa tanto que el fin de la recesión esté próximo, sino más bien que no habrá depresión.
Entre las buenas noticias que se considera influenciaron la rectificación bursátil figuran el aumento de las ventas de viviendas existentes en septiembre, y la caída de los precios del crudo, cuyo costo se situó en torno a 64 dólares el barril —aunque ello causó también cierto nerviosismo ante la posible contracción del sector petrolero.
"Si se mantiene ese nivel de precios, podremos hablar de un verdadero estímulo petrolífero", comenta el consultor financiero y autor Robert Shemin, quien no obstante anticipa que la trayectoria de "montaña rusa" en la Bolsa seguirá registrándose por varios meses.
Farrokh Hormozi, profesor de economía y administración pública de la Universidad Pace en Nueva York, quien sigue de cerca la evolución de los índices bursátiles, señala que los "dolores actuales, son parte de la recuperación de la economía".
"No hay duda de que el mercado se está corrigiendo, ni tampoco de que eso supone atravesar tiempos difíciles", dice Hormozi, enfatizando que la tendencia que prevalece en medio de las subidas y bajadas recientes es hacia arriba.
Shemin añade que "aunque la fiesta se acabó" y ahora hay que pagar la factura de los estragos económicos anteriores, los precedentes del pasado inspiran optimismo.
"Nueve de cada 10 veces que el mercado de valores bajó mucho en un año, también subió mucho dentro de los dos años siguientes", comenta el experto.