NUEVA YORK.— Las acciones de General Motors Corp. perdieron ayer casi un tercio de su valor, cayendo a su nivel más bajo desde julio de 1950, después de que Standard & Poor’s sostuviera que el crédito del fabricante de automóviles podría caer incluso más debido al "estado de rápido debilitamiento" del mercado automotor global.
Las acciones de GM cayeron 2.15 dólares, o el 31.1%, cerrando a 4.76 dólares, después de alcanzar los 4.65 dólares. Esta fue la cifra más baja del fabricante automotor registrada desde el 15 de marzo de 1950, según el Centro para la Investigación de Precios de Valores de la Universidad de Chicago. En ese momento faltaban tres meses para comenzar la Guerra de Corea, y la gasolina costaba 27 centavos el galón.
El jueves marcó el sexto día consecutivo de pérdidas para GM. Las acciones del fabricante de automóviles cayeron a 9.45 dólares al final del mes pasado.
Brett Hoselton, analista que lleva registro de las acciones de GM para Key Banc Capital Markets, afirmó que podría existir una cantidad de factores que haya contribuido a la caída del jueves, incluyendo el declive en las acciones bancarias.
"Obviamente, GM y Ford están fuertemente ligados al sector financiero automotor", señaló Hoselton. "Si uno no puede financiar automóviles, no los puede vender".
Además, la prohibición de tres semanas de las ventas cortas de algunas acciones —incluyendo las de GM— caducó a finales del miércoles. Las ventas cortas significan arrendar las acciones de una empresa y venderlas con el compromiso de recompra en un período determinado cuando su precio baja. Esta práctica permite a los inversionistas obtener una ganancia por la caída del valor de la acción.
Dave Healy, analista de Burnham Securities, afirmó que es posible que el vencimiento de la prohibición de las ventas cortas haya perjudicado a Ford y GM, aunque no hay forma de saberlo con certeza.
"Ambas acciones han estado entre las predilectas para la venta corta", afirmó. "Son acciones volátiles. Bajan en el 10% cuando el mercado cae en el 5% y viceversa".
De todas formas, el sector automotor se ha visto bombardeado por una avalancha de malas noticias. En los minutos finales del cierre de la Bolsa ayer, los Servicios de Calificación de Standard & Poor’s pusieron a GM y a su sector financiero, GMAC, en alerta de crédito negativo, lo que significa que pronto podría sufrir una reducción en su categoría B- de crédito corporativo a largo plazo.
Standard & Poor’s hicieron lo mismo con Ford Motor Co., lo que contribuyó a la caída de 58 centavos, o el 21.8%, en las acciones de la empresa de Dearborn, Michigan, que el jueves cerraron a 2.08 dólares. Había llegado a los 2.03 dólares a comienzos de la sesión, el precio más bajo desde el 1 de junio de 1983.
Los analistas habían manifestado preocupación por la actual crisis en las ventas de vehículos en EEUU, que pensaban podría durar más de lo que esperaban previamente, pudiéndose extender a otras partes del mundo, en particular a Europa.
GM afirmó que las ventas de sus marcas Opel y Vauxhall cayeron en más del 6% en Europa durante los primeros nueve meses del año —una señal de que la crisis está azotando a las economías en forma global y provocando la caída en las ventas de automóviles en todo el mundo—.
Standard & Poor’s citó las condiciones del mercado de capital "que permanecerán siendo un gran desafío para el futuro inmediato".
Healy denominó la advertencia de Standard & Poor’s como "disparar a los botes salvavidas". Pero dada su arriesgada situación de crédito, agregó que la mejor medida para los fabricantes de automóviles es conservar la liquidez y concentrarse en los cambios de modelos más importantes.
"Tienen limitaciones sobre lo que pueden pedir prestado", afirmó. "Tienen cierta liquidez. Cuentan con cierto poder de préstamo contractual de los bancos, que no depende de las calificaciones. También tienen algunos activos que pueden vender".
La empresa anunció en julio un plan para recortar 10,000 millones de dólares en costos y recaudar otros 5,000 millones de dólares en ventas de activos y préstamos a 2009.
A finales de junio, GM tenía 21,000 millones de dólares en efectivo y 5,000 millones de dólares disponibles en líneas de crédito, por una liquidez total de 26,000 millones de dólares, pero ha tenido que disponer del efectivo a un ritmo de más de 1,000 millones de dólares al mes.
Mark Oline, analista de las calificaciones de Fitch, hizo una proyección de que GM podría alcanzar la mínima cantidad de efectivo necesaria para operar su negocio, entre 11,000 y 14,000 millones de dólares dentro del próximo año.
Las acciones de GM se han visto perjudicadas desde que alcanzaron su punto máximo de casi 94 dólares en 1999 y 2000, y ahora cayeron en el 89% respecto del récord de 52 semanas de 43.20 dólares registrado hace un año el domingo.
Ha sido menos obvia la precipitosa caída en la capitalización de mercado de GM, que representa el valor de todas las acciones que debe la empresa, además del precio al que la empresa podría ser adquirida, en teoría.
En el cierre del jueves, la capitalización de mercado de GM era de 2,700 millones de dólares, un descenso del 81% respecto de 14,100 millones de dólares a comienzos del año.
Eso es menor con respecto a algunos de sus proveedores de piezas, como Magna International Inc., que tiene un límite de mercado de 4,100 millones de dólares. Toyota Motor Corp., el rival más grande de GM en el mundo, empequeñece al fabricante de Detroit con un límite de mercado de unos 105,000 millones de dólares.
GM ahora también es la más pequeña de las 30 acciones que constituyen el promedio industrial del Dow Jones, y ya no cumple con uno de los criterios —4,000 millones de dólares o más en límite de mercado— para continuar siendo parte del Índice de Standard & Poor’s.
Dave Guarino, portavoz de Standard & Poor’s, se negó a decir si GM corría peligro de ser retirada del índice, porque generalmente ese tipo de anuncios afecta las acciones.
Otra posibilidad: con un precio de mercado tan pequeño, y activos que valen mucho más, la empresa corre riesgo de ser adquirida, afirmó David Cole, presidente del Centro para la Investigación Automotriz en Ann Arbor.
"Absolutamente", señaló cuando se le preguntó sobre dicha posibilidad. "Excepto por una cosa: muchas deudas. La mayoría de las personas se muestra muy reticente. No se trata solamente del valor actual, es la deuda que hay que absorber a la vez".
A finales de junio, GM informó más de 32,000 millones de dólares en deudas a largo plazo, y desde entonces ha empleado 3,500 millones de la línea de crédito de 4,500 millones de dólares.
Cole afirmó que las operaciones de motores y transmisiones de GM solamente podrían valer posiblemente entre 10,000 y 20,000 millones de dólares, muy superior a su capitalización de mercado.
Hoselton, de Key Ban, se mostró escéptico ante la posibilidad de la adquisición de GM.
"Si bien el límite de mercado puede ser pequeño, la amplitud de las operaciones es enorme", afirmó Hoselton. "Sería muy difícil desde un punto de vista estratégico que alguien pudiera con esa empresa".