Ya les nombré en una reseña anterior a la señora del Chef, quien ha tenido la fortuna de viajar mucho en su vida. Ella contaba alguna vez que el sushi que probó en el Japón le pareció muy "pescadoso". Así dijo, inventando una palabra y al mismo tiempo acertándole a una sensación bastante común. Es cierto, hay gente que ni siquiera quiere asomar la nariz en un restaurante de sushi: la idea del pescado crudo les horroriza. El mismo Chef, antes de llegar como inmigrante a este país, no tenía la menor idea acerca de qué era el sushi, y cuando lo supo le dio ‘cosa’ el pensar en un salmón sin cocinar, con arroz. Pero un día … conoció el Kazoo.
Kazoo tiene tres locales, uno en Japantown en San José, otro en Willow Glen y el tercero en Campbell. Los tres tienen sushi boat, esa barra detrás de la cual los cocineros van preparando las exquisiteces y las presentan en barquitos de madera que navegan en un pequeño canal delante de los comensales. Así uno puede servirse lo que le guste o le llame la atención, un método ideal para tragones compulsivos como el Chef, pero no recomendable si el presupuesto es escaso. Cada platillo tiene un precio diferente, pero después de elegir un par, uno tiende a olvidarse del factor dinero y concentrarse en qué sushi le atrae más para traerlo de un manazo y comérselo de dos bocados (lo que resulta en adiciones onerosas).
¿Cómo controlan lo que se comió?
Al pedir la dolorosa (cuenta), su mesera/o contará la cantidad de platos que usted dejó a un costado. Teniendo en cuenta las formas y colores de cada uno, ellos saben de un golpe de vista cuánto cuesta cada sushi que hizo desaparecer el cliente en su —ahora— satisfecha panza.
Y Kazoo tiene sushi pescadoso, el tradicional para los puristas, excelente sí señor. El pescado es súper fresco, y está a la vista en el sushi bar. Pero para este cronista y familia lo mejor es que los chefs (verdaderos) de Kazoo han creado variaciones que se adaptan muy bien al gusto latino, como el San José Roll, con masago —huevas de pescado—, mayonesa de cangrejo, aguacate y una salsita picante. El Spicy Mr. Nobu tiene ebi —camarón—, aguacate y una deliciosa mayonesa de cangrejo que pica rico. Los más aventureros se le animan al Paradise, de atún, mango, jalapeño y cilantro. La mayoría viene en platos con cuatro o dos piezas, y los precios se ubican entre los dos dólares y medio y los $6 de los más sofisticados. Entre los económicos, el Avocado Maki —arroz y aguacate—, el Kanikama Maki —imitación carne de cangrejo—, o los vegetarianos Natto Maki —frijoles fermentados, para curiosos— y Kaiso Salad —un sushi de ensalada de algas—.
Sushi bar or table? le preguntarán al entrar. Todo lo que gira en los barquitos lo puede pedir en una mesa, pero hay ciertas especialidades que solo se ofrecen fuera del bar, como el Happy Boat. Éste también es un barco pero gigantesco: se lo traen a la mesa, después de abrir boca con una ensalada, sopa y pickles, incluidos. El Barquito Feliz de Kazoo (menos de 20 dólares alimentan a dos personas si no tienen un hambre de león) trae a bordo sus California Rolls, otras cuatro variedades de sushi, y pollo o filete o salmón teriyaki o chuleta de puerco o tempura a elección. Hay distintos tamaños según la cantidad de comensales. Una fiesta de los sentidos.
Para acompañar, una cerveza japonesa como Sapporo o Asahi: si va con compañía le conviene la botella grande para compartir ($6) que de pilón le incluye edamame (frijoles de soya hervidos en su vaina, un snack popular). O sake nacional, o importado, y por qué no un vaso de vino de ciruela (paso).
Latinos en acción
Unos seis años atrás, no había latinos trabajando a la vista del público en Kazoo. Eso fue cambiando, y hoy lo va a encontrar por ejemplo al inconfundible chef José Ríos con su gorra blanca, que del mero Jalisco se vino al norte a filetear pescado al estilo nipón, con una delicadeza y arte asombrosos. José nos contaba que hay que tener muchísimo cuidado porque los cuchillos para esta tarea cortan de solo mirarlos, pero el hombre es un maestro. Y hasta lo saluda a usted en japonés como se debe en una casa de sushi respetable. Pregunte por él, y si le atiende bien —de lo cual estamos seguros— déjele su propina en el jarrón del bar.
Si es viernes a la tarde y se le antojó el Kazoo, le aconsejo reservar porque de lo contrario la espera puede superar la media hora o cuarenta minutos para la cena. Además de José, los otros muchachos hispanos y el resto de quienes atienden en el local del barrio japonés son muy corteses y eficientes. Y si se da la coincidencia que cumple años el día de su visita, presente su identificación y le darán un postre de regalo. La nieve de té verde es para probar al menos una vez en la vida.
Kazoo Japantown, 250 Jackson St. (en la esquina de la calle Sexta), San José. Reservas al (408) 288 - 9611. Abierto los siete días de la semana. Almuerzo de 11:30 a.m. a 2:00 p.m. Cena de 5:00 p.m. a 9:30 p.m. lunes a jueves y sábados; hasta las 9:00 p.m. los domingos y hasta las 10:00 p.m. los viernes. Efectivo y tarjetas Visa, MC y Amex.
Kazoo
Se ubica en Japantown: 250 Jackson St. (en la esquina de la calle Sexta), en San José. Reservas al (408) 288 - 9611.






