Aunque a las autoridades municipales les encantaría promocionar a la ciudad por su atracciones culturales, sitios arquitectónicos, y figuras populares como Oprah Winfrey y Barack Obama, existe una época que les gustaría olvidar por completo… pero los turistas -y ahora Hollywood- insisten en recordar.
Se trata de la década de los 30s, una era en la cual los gángsters y los mafiosos hicieron de las suyas en Chicago.
El aclamado cineasta Michael Mann, nacido en esta misma ciudad, lleva esta historia a la pantalla grande, con Public Enemies o Enemigos Públicos, un thriller de acción protagonizado por el actor Johnny Depp.
El histrión hace el papel de John Herbert Dillinger, el carismático asalta bancos que se convirtió en el objetivo número uno del FBI de J. Edgar Hoover y de su mejor agente, Melvin Purvis (Christian Bale), y en un héroe popular para el sufrido pueblo.
BANDIDO CABALLERO
Una y otra vez, Dillinger y sus ‘muchachos’, pusieron en ridículo al gobierno en todos los niveles y escapaban de situaciones aparentemente imposibles, incluyendo una huída de la cárcel del Condado Lake en Crown Point,Indiana.
Y mientras estos hombres nunca dudaron en utilizar la violencia, Dillinger siempre procuró ni siquiera maldecir ante rehenes femeninas.
Según cuenta Marion Cotillard, la actriz que hace el papel de la novia del famoso ladrón, su caballerosidad es precisamente lo que hace al gángster atractivo.
"Su elegancia, eso es lo que lo hacía sexy", comentó a La Vibra. "Además, era maravilloso con las mujeres".






