Daniel Radcliffe encarna en ‘The Woman in Black’ a un padre joven y viudo que debe hacerse cargo de los documentos y la herencia de una mujer propietaria de una mansión en la campiña inglesa. /Suministrada
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Daniel Radcliffe tiene sólo 22 años. Pero no es únicamente uno de los actores más ricos del mundo, gracias a su intervención en la franquicia de Harry Potter, por la que se embolsó casi $80 millones. También es uno de los más afortunados.

Precisamente gracias a su riqueza y popularidad se puede permitir el lujo de elegir libremente en qué películas trabajar: sólo aquellas que realmente quiere hacer, que le presentan desafíos y le ofrecen la posibilidad de alejarse de laimagen que el público tiene de él.

Por ello, The Woman in Black es la cinta ideal.

El actor londinense apostó por The Woman in Black precisamente por ser diametralmente opuesta al papel que lo ha consagrado en la historia del cine.

En la película —que se asemeja a clásicos como The Innocents o The Haunting, y a producciones españolas recientes como The Others o El orfanato—, Radcliffe encarna a un padre joven y viudo que debe hacerse cargo de los documentos y la herencia de una mujer propietaria de una mansión en la campiña inglesa.

Una vez en el pequeño pueblo cercano a ella, se da cuenta que el miedo reina en el lugar, donde los niños parecen morir con extraña asiduidad.

El guión de Jane Goldman (X-Men: First Class, Kick Ass) está basado en la novela juvenil de Susan Hill, ya llevada a la pantalla en un par de ocasiones.

"Lo que más cambió es como la historia está enmarcada", explica Radcliffe a La Vibra desde Nueva York cuando se le pregunta por las notables diferencias entre el volumen y el largometraje.

"Lo que Jane hizo que es muy inteligente, es adaptar un libro. Y las adaptaciones previas de este libro siempre han cambiado la estructura y el contenido [original] con el fin de hacerlo adaptable".

Por su parte, el director James Watkins (Eden Lake) apostó por contar una historia desde una perspectiva tradicional, alejada de los excesos del cine de terror contemporáneo.

"Sí, es algo en lo que insistí. Me gustó la idea de que se tratara de una historia de fantasmas clásica. Ya no se hacen muchas como esta", afirma Radcliffe. "Fue maravilloso formar parte de un proyecto así. Tiene un tono muy británico".

Tono que la emparenta con los filmes de la productora clásica Hammer, responsable de decenas de títulos con Drácula o Frankenstein de protagonistas durante los años ‘50 y ‘60.

Hammer es también productora de The Woman in Black, en un regreso a la gran pantalla esperado por los fans del cine de terror.

"Formo parte del grupo de gente que ha crecido con su cine, por lo que fue un honor formar parte de la resurrección de esta reverenciada compañía", responde el actor.