El año pasado, prácticamente de la nada, surgió una película que terminó convirtiéndose en una de las veinte más taquilleras de 2009 gracias a los 145 millones de dólares que recaudó en Estados Unidos.
Su título fue Taken y detrás de sus cámaras destacó la presencia del productor Luc Besson (The Fifth Element) y del director Pierre Morel (su colaborador en filmes como The Messenger: The Story of Joan of Arc), ambos franceses.
Han pasado doce meses desde que el público disfrutara con Liam Neeson tomándose la justicia por su mano, en busca de su hija secuestrada, y ahora Besson y Morel ya tienen lista su nueva asociación: el resultado es From Paris with Love.
No es casual que la película haga referencia, en su título, al segundo largometraje de la saga de James Bond, From Russia with Love, ya que el nuevo filme representa una puesta al día no sólo de lo que podrían ser unas aventuras del agente 007, sino también una nueva vuelta de tuerca al cine de acción.
En From Paris with Love, un joven diplomático con deseos de ser un agente secreto (Jonathan Rhys Meyers) se convierte en la mano derecha de otro agente, este veterano (John Tavolta), para quien las leyes sólo están hechas para romperlas. Los dos se enfrentan a un caso de terrorismo islamista cuya víctima no es otra que la presidente de EEUU.
Jonathan Rhys Meyers habló con La Vibra, vía telefónica, de camino a la premiere. El actor irlandés de 32 años, casi la mitad de los cuales los ha pasado frente a las cámaras, es reconocido en la actualidad gracias a su papel protagonista en la serie The Tudors, donde da vida al rey Enrique VIII y por lo que ha sido nominado a dos Globos de Oro.
Pero también ha intervenido en otras producciones destacadas, como la biografía acerca del rey del rock, Elvis (por la que sí ganó el Globo de Oro), la comedia de Woody Allen Match Point, la tercera entrega de Mission: Impossible, el éxito del cine independiente Bend It Like Beckham y el drama musical Velvet Goldmine, en el que demostró su versatilidad cantando algunos de los temas musicales de su banda sonora.
Con From Paris with Love se adentra al cine de acción clásico que ahora parece resucitar en manos de los dos cineastas franceses antes citados.
"Esa es la clase de películas que le gustan a Pierre Morel", explica el actor. "Y él es muy eficaz a la hora de hacer cintas de acción frenéticas. Luc [Besson] también ha tenido un gran éxito haciendo este tipo de cine con su compañía, como [los filmes] Transporter y Taken. Así que me digo, ¿por qué no un director francés?".
"Porque desde un punto de vista industrial, el cine se ha convertido en algo global y aunque la financiación venga muchas veces de Estados Unidos, lo cierto es que en muchas ocasiones el talento llega de otras partes del mundo, como Francia, Inglaterra, Italia, Brasil y Hong Kong, donde también disponen de directores de cine de acción brillantes. Pierre es un director de cine internacional con un estilo internacional y eso es lo que atrae a las audiencias en todo el mundo".
No obstante, hay detalles, como el sentido del humor del largometraje, que son cien por cien Hollywood.
"Sí, sin lugar a dudas, [porque] el sentido del humor francés es muy distinto", reconoce Meyers. "Pero eso fue dejado en manos de John [Travolta] y yo. Porque en muchas ocasiones, durante el rodaje, le dijimos a Pierre cómo teníamos que entonar nuestro diálogo. Incluso lo cambiamos, con el fin de sintonizar más con el público de Estados Unidos. Por eso Pierre eligió a John, porque ha hecho tantas películas que sabía que iba a estar en manos seguras".
La acción de From Paris with Love acontece en su totalidad en la capital francesa y sus alrededores, la mayor parte de las ocasiones en exteriores, lo que no fue fácil a la hora de rodarla.
"Todos los rodajes son difíciles, especialmente para una película así, que depende tanto de la técnica", reconoce Meyers, a quien también se lo ha visto en Alexander. "Lo importante fue filmar en París, porque queríamos que fuera otro personaje más en el filme. Para lograr eso uno tiene que enfrentarse a las dificultades que surgen de rodar en una de las atracciones turísticas más populares del universo".
En la cinta, Rhys Meyers, quien también ha sido modelo, debe mostrar su lado más serio y conservador, frente al histerismo del que hace gala John Travolta. Fue un contraste que le impidió ir más allá en su actuación, algo que el intérprete asegura que fue "difícil, porque he hecho películas donde se me dejó ser más histriónico. Pero por eso acepté este papel, porque me permitió explorar la inocencia del personaje más joven y, también, ser el manipulador, no el manipulado".
Y la razón de aceptar tal papel fue resultado de su interés en "hacer algo completamente distinto a Match Point o The Tudors", asegura. "Debido al calendario de rodaje de The Tudors no he tenido demasiado tiempo libre durante los últimos tres años. Así que me planteé hacer una película comercial porque me ayuda a mostrarme en un papel distinto a la audiencia y, también, porque me abre las puertas para más películas en un futuro cercano. Es un paso más para recibir mejores [ofertas] de trabajo".
Sin afirmar si él mismo llevó a cabo las escenas de acción más arriesgadas del largometraje, Meyers sí detalla que su participación en ellas sólo "depende de los actores. Tom Cruise, en Mission: Impossible III lo hizo todo él. Si decides hacer tú mismo las escenas de acción, depende de tu estado físico. Si estás en forma, te dejarán hacerlo; si no lo estás, los dobles de acción se darán cuenta inmediatamente y no te dejarán hacerlo".
A lo largo de su carrera, Rhys Meyers —a quien se ha relacionado sentimentalmente con las también actrices Toni Collette, Asia Argento y Rachael Leigh Cook— ha trabajado en todo tipo de proyectos y géneros que le han permitido mostrar sus distintos niveles como intérprete. Esta envidiable posición es debida, según él, a "algo de suerte. Pero también es verdad que trato de elegir papeles que presentan desafíos", continúa.
"Pero para ser honestos, al principio de mi carrera acepté todo lo que me enviaron, porque como actor joven, hay que trabajar, y duro. Soy actor desde los 16 años, he hecho 35 películas y tres series de televisión. Sinceramente puedo asegurar que cuando me contratan no es sólo porque puedo hacer el papel, sino que también es porque cargo con una experiencia considerable".
El siguiente paso lógico en su carrera es ponerse detrás de las cámaras.
"Presto atención a lo que sucede a mi alrededor, a las escenas que se ruedan y el por qué. Sé cuál es su función en la película y conozco el ritmo que necesitan", explica.
"No diré cuándo o dónde, pero hay una progresión natural al ser actor que te lleva a intentar [dirigir]. Los actores contamos historias. Esta es nuestra esencia. Y dirigir complementa actuar", sentencia.