Te has detenido a pensar por qué todos los años nos sometemos a la tarea de hacer una serie de resoluciones, probablemente sin reflexionar antes, cuáles fueron las lecciones que nos llevaron hasta ahí.
No es que hacer resoluciones sea negativo, pero antes debemos evaluar qué hemos aprendido de esas lecciones que enfrentamos en el año. Quiero que te detengas por un momento, si eres de los que dice, "mis errores los eché en el zafacón y me olvido de ellos".
¡No! Al contrario, porque eventualmente van a regresar, dentro de tu ciclo y tendrás que vivirlos nuevamente. Entonces, ¿qué podemos hacer para superar la negatividad?
Primero, toma una hoja de papel para ir documentando tus lecciones. En otras palabras, anota en una columna cuáles son las lecciones que no deseas repetir y en otra columna, evalúa dónde está el aprendizaje de cada una de esas lecciones que viviste.
Tienes que evaluar qué fue lo que engendró esa negatividad. Evalúa si estás compartiendo con personas negativas y quejonas. Si eres de las personas que se sienta frente al televisor para ver y vivir los problemas de otros. Si te encanta estar pegado a programas de chismes que ridiculizan y les hace daño a otros.
Este tipo de "actividad" es lo que engendra en uno semillas de negatividad. Aléjate de todo aquello que sea negativo en tu vida. Ese es el primer paso para lograr las resoluciones del año.
Una vez hayas identificado esas lecciones y te des cuenta dónde están las semillas que engendran la negatividad en ti, ahí comienza el despertar de tu consciencia, la verdadera liberación del ego y el despertar del alma.
Ya comienzas a tener las herramientas para comenzar a dar los primeros pasos hacia los objetivos que persigues. A partir de ese momento podrás comenzar a escribir tus resoluciones del año.
La primera resolución que deseo que escribas es la siguiente, haciéndote la siguiente pregunta: ¿cómo logro ser feliz este año? Sé que te estás preguntando qué tiene que ver mi felicidad con los objetivos que persigo. Te diré: una vez que descubras la magia de la felicidad, te darás cuenta que alcanzar los objetivos que persigues se te hará más fácil.
Comienza tomando un paso a la vez, recuérdate que el cerebro lleva muchos años de mala programación, pero no te tomará los mismos años en reprogramarlo en algo positivo.
La felicidad se logra estableciendo unos objetivos que requieren de entrenamiento continuo para lograr esos objetivos. No basta con decir que este año voy a ser feliz, al igual que no basta con desear ganar un maratón, tienes que entrenar, y para eso tienes que establecerte unas metas, o sea, unos objetivos.
Despierta la felicidad en ti y todas tus resoluciones serán dadas.
Se puede comunicar con David Hernández en el 407-542-5082.






