Varias inmigrantes que han experimentado violencia doméstica por parte de su pareja, ya sea éste residente legal o ciudadano estadounidense, pueden calificar para un proceso que les permita tomar las riendas sobre su situación migratoria.

Esto es posible a través de la ley de violencia contra las mujeres o VAWA (Violence Against Women Act), según información provista por la agencia YWCA, en Chicago, que trabaja ayudando a mujeres y niños víctimas de violencia.

El pedido para que revisen su caso se hace por medio de la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) y permite que sobrevivientes de abuso y sus hijos nacidos en el extranjero puedan obtener permisos de trabajo y algunos beneficios públicos, y eventualmente convertirse en residentes legales, sin necesidad de que el abusador lo sepa o dé su consentimiento.

Según la ley, no importa hace cuánto se dio el abuso, ni si aún se vive con el agresor o están separados. "Un período de ventana de dos años incluso permite hacer el pedido después del divorcio o de la muerte del agresor -ciudadano estadounidense-".

Meisha Lyons, encargada de los servicios de violencia sexual en YWCA (oficina del centro), informó que las personas que consideren esta opción deben haber sufrido abuso físico o mental por parte de su esposo o ex-esposo y éste debe ser ciudadano estadounidense o residente legal.

Otros requisitos son haber sufrido al menos un incidente de abuso en los Estados Unidos, haber vivido con el abusador, actualmente residir en Estados Unidos, mostrar evidencia de que usted no ha tenido problemas legales y probar que se casó "de buena fé".