Unas 400 personas se dieron cita el domingo pasado en la Iglesia San Ignacio, en Rogers Park, para participar en la tradición peruana de la procesión del Señor de los Milagros.
El evento es organizado en Chicago por la Hermandad del Señor de los Milagros desde hace 30 años y se realiza el tercer domingo de octubre.
Al inicio, un grupo de mujeres encendieron los sahumerios, vestidas con sus hábitos morados y sus mantillas blancas. Destacó el gran número de niñós y jovencitos que, hablando inglés, participaron en esta tradición, heredada de sus padres.
Antes de empezar, los sacerdotes liberaron unas seis palomas blancas, que alegraron a la multitud. Tres cuadrillas de hombres, dos de mujeres y una de niños, fueron las encargadas de llevar la imagen religiosa alrededor de la cuadra, rodeados de feligreses que cantaron, acompañados por los músicos de la banda The Sicilian Band.
Los hombres cargaron el anda, que según Brando Alcázar, hermano de la cuadrilla 3, pesaba unos 800 kilos y tiene una ornamentación de plata, que se adquirió hace dos años.
En cierto momento de la procesión varios niños pequeños fueron acercados al Cristo, para bendecirlos.
Dice la historia que por allá de 1651, un esclavo angoleño de la zona de Pachacamilla (Lima, Perú), plasmó en un pared de adobes de su cofradía la imagen del Cristo. Con el terrible terremoto de 1655 se derrumbaron templos y casas. Todas las paredes de la cofradía se derrumbaron menos el débil muro de adobe en el que estaba la imagen. Se dice que el muro no tuvo ni una grieta.








