Si echas un vistazo a las revistas de modas u observas los desfiles sobre las archifamosas "alfombras rojas" de muchos premios, verás a celebridades que nos sorprenden o que pretenden dejarnos con la boca abierta con llamativos y elegantes vestidos. Por el contrario, hay otras que parecen buscar exactamente lo contrario: destacar, pero no precisamente por su elegancia.
¿Recuerdas el famoso vestido de Bob Mackie que la cantante y actriz Cher llevó a fines de la década de 1980 cuando acudió a la gala de los Oscar y recibió un premio a la Mejor Actriz? ¿Qué opinas del modelo de Marjan Pejoski —que por cierto fue uno de los vestidos más fotografiados— que vistió en 2001 la cantante Bjork en la gala de estos mismos premios y que hasta se complementaba con una cabeza de cisne (falsa por supuesto) colgada alrededor del cuello? No olvidemos el vestido bastante "revelador" que Alejandra Guzmán lució en los Grammy Latino de 2002, que incluso se quedó chico al lado del que la cubana Niurka Marcos llevó este año en una gala de la revista People en Español.
Estos son unos ejemplos de que, para vestirte bien, no tienes que tener mucho dinero ni llevar las confecciones de diseñadores famosos. Eso no te garantiza un look increíble, aunque sí tal vez "inolvidable".









