Los motivos que llevan a una ruptura pueden ser muy variados, pero si se tiene claro que la mejor solución para una relación es acabarla, es mejor no demorar el momento de hacerlo.
Alargar la situación puede llegar a hacerla insostenible y causar el doble de dolor para tu pareja y para ti mismo.
Antes de una ruptura es importante que te plantees cuáles son los verdaderos motivos que te llevan a tomar una decisión tan importante.
Tener las ideas claras es ya todo un paso para afrontar un momento tan duro. La seguridad de tu decisión te aportará fuerzas para dar el paso definitivo y la otra persona entenderá que es una decisión meditada y no un impulso momentáneo fruto de la irreflexión. Con tu mente organizada, es el momento de hablar con tu pareja.
"Tenemos que hablar"; "creo que te mereces a alguien mejor que yo"; "te quiero como a un amigo" son las frases habituales que las personas solemos emplear para poner término a una historia de amor.
Aunque con esas frases mil veces oídas sólo pretendemos atenuar el dolor de la otra persona, el hecho de ser palabras típicas puede tener un efecto contrario, sonar a excusa o falta de verdad.
Por muy cruel que parezca, la sinceridad es la mejor vía para afrontar una charla de estas dimensiones. Tu pareja lo agradecerá con el tiempo y ayudará a entender la razón del fracaso sentimental.
Una ruptura siempre es difícil tanto para quien da el paso como para quien recibe el daño, por eso es preferible dejar la relación de manera amistosa. Pero no te engañes, ser amigos inmediatamente después de cortar un romance es complicado.
El tiempo y la distancia, al menos al principio, pueden ser los mejores bálsamos para calmar la desilusión. Además, esto te ayudará a romper la dependencia que genera una relación estable con respecto a la otra persona.
Ser realista, sincero, fuerte y tener las ideas claras será tu mejor discurso para dar el salto definitivo a una nueva etapa.
Es normal sentir pena y nostalgia por los tiempos pasados y no hay que tratar de ocultar estos sentimientos; al contrario, es mejor dar rienda suelta al despecho, llorar todas las veces que sea necesario y desahogarse con las personas allegadas.
Este es un proceso lógico; la primera etapa que se atraviesa y una buena forma de limpiar el dolor y la amargura.
Tras esta fase inicial vendrá la etapa de querer renacer: cambiamos de actitud, de imagen, nos apetece salir, volver a estar con la gente y se suele iniciar un período de desenfreno y dispersión. Salimos más, volvemos a conocer personas, a tener pequeñas aventuras y a ilusionarnos con nuevos planes y proyectos.
Poco a poco, el resentimiento da paso a nuevas expectativas y a próximas relaciones, tanto para quien deja la relación como para quien ha sido dejado. Estamos en el momento de ¡ruptura superada! Con tiempo todo se supera. La vida es una sucesión de etapas que hay que abrir y cerrar, y hacerlo en el debido momento nos ayuda a ser más felices.









