El mayor deseo de los hijos es algo tan sencillo como que los padres les dediquen tiempo.
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Madrid/EFE — En lugar de traer “un pan debajo del brazo”, como reza la sabiduría popular, los niños deberían venir equipados con un manual de instrucciones, piensan con ironía muchos padres que se enfrentan a diario a los comportamientos imprevisibles, palabras inexplicables y cambios de ánimo de sus hijos.

Si existiera ese hipotético “Gran Manual para padres en atolladeros”, que incluyera consejos para todas las posibles situaciones con que se enfrentan los mayores a lo largo de las distintas etapas de crecimiento y maduración sus hijos, probablemente tendría el tamaño de una enciclopedia y se convertiría en uno de libros más vendidos del mundo.

De momento, esa gran “Guía para padres” está pendiente de editarse, y los psicólogos, pedagogos y expertos en relaciones familiares se encargan de orientar a los padres y resolver sus dudas, lo cual está lejos de ser una “ciencia exacta”.

En lo que si coinciden la mayoría de los expertos es que el modelo de los padres es el principal punto de referencia para los hijos, por lo cual los mayores deben intentar convertirse en un “buen ejemplo a seguir”, reconociendo los errores ante los pequeños cuando sea necesario.

Según la terapeuta Rocío Alba, a cargo de la “Escuela de Padres” del Centro Shana de Madrid, hay una serie de dudas que son las más habituales.

¿Cómo le pongo los límites?, es una de las preguntas más frecuentes. Los hijos requieren ciertas normas para organizarse y adquirir buenos hábitos. La autoridad de los padres les ayuda a crecer, pero con algunas condiciones: para ganarse el respeto de los hijos hay que procurar ser ecuánime y coherente, mantenerse firme y no ceder ante ellos por pereza o temor al conflicto.