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Justo en medio del corazón de la selva de Quintana Roo, existe un lugar donde la aventura, la adrenalina y las ganas de vivir experiencias nuevas, se han materializado en forma de un bello escenario natural creado hace 65 millones de años y que hoy en día atrae a miles de personas de todo el mundo, ávidas de experiencias diferentes, es un parque llamado Xplor.

Un río subterráneo

Aquí, los visitantes pueden realizar una plácida travesía sobre las aguas de un río subterráneo, provistos únicamente de dos pequeños remos que hacen las veces de motor y que conducen a través de un lugar muy poco usual, en medio de las mismas entrañas de la tierra.

A bordo de una pequeña balsa tus propias manos te impulsan por entre el caudal de aguas mansas y tonos turquesa, hasta perderte en la boca de una cueva a la que los antiguos mayas consideraban la entrada a un mundo inmaterial.

Una vez pasado el umbral de aquella embocadura de roca, el paisaje que se revela es como sacado de una novela de ciencia ficción. Un mundo subterráneo plagado de estalactitas y estalagmitas que recuerda más un paisaje surrealista fuera de este mundo, que una escena propia de este planeta.

En medio del suave ir y venir del agua, la balsa recorre lentamente el cauce de un río milenario que por siglos se ha encargado de esculpir las caprichosas formas de roca que ahora forman parte de este lugar.

Durante el tránsito, sus ojos se emocionan ante un paisaje subterráneo que nunca imagino pudiera existir en medio del corazón de la selva. Miles y miles de puntiagudos picos hechos de roca, de anárquicas formas y tamaños, crecen en el techo y piso de aquella cueva milenaria, teniendo como inseparable compañero el río que las refleja.