Pedro Isnardo de la Cruz, especialista en temas de narcotráfico de la Universidad Nacional Autónoma de México, considera que el "fracaso" de la lucha contra el tráfico de enervantes radica en la simulación del presidente Felipe Calderón: es un teatro para tranquilizar a la inversión extranjera y privada y para reivindicar su liderazgo político.
"¿Por qué no se ha incluido en la lucha a la Secretaría de Hacienda y a los bancos para rastrear el lavado de dinero y por qué no se le exige más al gobierno estadounidense para más cooperación?", pregunta.
El analista y periodista Jorge Fernández Menéndez observa que sucede lo contrario: esta ola de violencia se genera porque las organizaciones criminales están, pese a su fortaleza, resquebrajándose.
"No es una novedad, pasó en Colombia", apunta. "La gente del capo colombiano Pablo Escobar en la misma medida en que se debilitaba o perdía espacio, iba incrementando la violencia, pasando de los asesinatos de policías y funcionarios a la toma de la Suprema Corte de Justicia y, finalmente al estallido de carros bomba y la escalada de secuestros. Pero no era una demostración de fortaleza sino de debilidad". La Opinión






