En esta ocasión cedo este espacio al astronauta José Hernández Moreno, quien desde Houston, hizo públicas estas palabras: ¿Saben cómo se alcanzan los sueños? La fórmula no es mágica ni está lejos de nuestro alcance: se encuentra en las aulas, en los libros, en la tecnología, pero sobre todo, en el apoyo de la familia y el deseo de superación. Todos, en mayor o menor medida tenemos ese deseo escondido en alguna parte de nuestro ser, sin embargo, muchas veces el pesimismo, la pasividad y la desidia lo opacan, lo arrinconan y llegamos a olvidar qué es lo que verdaderamente soñamos alcanzar. En alguna ocasión, papá nos dijo, después de una larga jornada de trabajo: "recuerden cómo se sienten en este momento y dense cuenta de que si no estudian, así se pasarán la vida". Gran lección la que nos brindó. Tan pequeño como era en ese entonces, sólo podía comprender parte del fondo de aquella enseñanza, pero con eso me bastó para dirigir mi mirada a los libros y esmerarme por saber cada día un poco más, algo que me resultó difícil, porque fue hasta los 12 años que aprendí a hablar inglés debido a que una temporada del año la pasábamos en California y otra en La Piedad, Michoacán, de donde son mis padres. Cuando comencé mis estudios de preparatoria, mis hermanos ya habían hallado un camino y yo estaba encauzando el mío hasta que llegó la inspiración: Franklin Chang Díaz, el primer latino –costarricense– en ser seleccionado como astronauta de NASA. Entonces llegó la pregunta: si él pudo ¿por qué yo no? Y me empeciné en alcanzar mi sueño. Los "sueños americanos" son eso, sueños, pero debemos pensar en el momento del aterrizaje, porque no hay nada más sólido que lo que se construye paso a paso, con perseverancia y paciencia.
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