Las cosas no tendrían que haber pasado así. Los titulares para el 25 de junio deberían haber sido sobre la tan esperada reunión en la Casa Blanca entre el Presidente Barack Obama y líderes congresionales sobre el tema migratorio. Finalmente se sentaron a discutir cómo diseñar un proyecto de ley de reforma migratoria que complaciera a todos los interesados. Finalmente nuestro sistema de salud resquebrajado podría enderezarse y millones de indocumentados tendrían la oportunidad de legalizar su estatus. Pero inmigración volvió a quedar en segundo plano, esta vez por dos trágicas muertes.
La muerte de Farrah Fawcet nos llenó de tristeza. Ver ante nuestros ojos a una de las bellezas de todos lo tiempos sucumbir ante las garras del cáncer fue un trago amargo pero no sorprendente. Al fin y al cabo ella había compartido con el mundo a través de un programa de televisión su larga lucha contra la mortal enfermedad mostrándonos lo que toma ser un luchador. Su elegancia y carisma la acompañó hasta el final.
Lo que ocurrió unas horas después sí fue realmente inesperado. No podía creerlo cuando vi en las noticias que a Michael Jackson le había fallado el corazón y que estaba en coma. Los periodistas reportaban desde el lugar de los hechos y expertos hablaban de su trayectoria. Su muerte no se había confirmado pero era obvio que lo inevitable estaba por llegar. El rey del pop muerto a los 50 años de edad.
Michael Jackson era sin duda alguna, una figura controversial. Sus contribuciones al mundo de la música son invaluables, aunque resultaron hasta cierto punto opacadas por los constantes cambios en su apariencia y las acusaciones de abuso contra menores. Aun así, sigue siendo venerado por millones de fanáticos, los que han seguido su música a lo largo de los años, los que han sido inspirados por su singular estilo, y los que aprecian sus obras caritativas.
Las expresiones de duelo han sido impresionantes. Siempre es difícil ver a alguien morir tan repentinamente y claramente a destiempo.
Figuras como Michael Jackson y Farrah Fawcett nos recuerdan a otra era. Para los que vivimos durante esos años, es como revivir nuestra juventud, transportarnos a una época en la que el mundo era menos convulsionado y los iconos musicales se hacían de un talento innato.
Que manera de terminar un fuerte día de noticias. Que en paz descansen Michael Jackson y Farrah Fawcett. Y que la reforma migratoria se haga pronto una realidad.
Las cosas no tendrían que haber pasado así. Los titulares para el 25 de junio deberían haber sido sobre la tan esperada reunión en la Casa Blanca entre el Presidente Barack Obama y líderes congresionales sobre el tema migratorio. Finalmente se sentaron a discutir cómo diseñar un proyecto de ley de reforma migratoria que complaciera a todos los interesados. Finalmente nuestro sistema de salud resquebrajado podría enderezarse y millones de indocumentados tendrían la oportunidad de legalizar su estatus. Pero inmigración volvió a quedar en segundo plano, esta vez por dos trágicas muertes.
La muerte de Farrah Fawcet nos llenó de tristeza. Ver ante nuestros ojos a una de las bellezas de todos lo tiempos sucumbir ante las garras del cáncer fue un trago amargo pero no sorprendente. Al fin y al cabo ella había compartido con el mundo a través de un programa de televisión su larga lucha contra la mortal enfermedad mostrándonos lo que toma ser un luchador. Su elegancia y carisma la acompañó hasta el final.
Lo que ocurrió unas horas después sí fue realmente inesperado. No podía creerlo cuando vi en las noticias que a Michael Jackson le había fallado el corazón y que estaba en coma. Los periodistas reportaban desde el lugar de los hechos y expertos hablaban de su trayectoria. Su muerte no se había confirmado pero era obvio que lo inevitable estaba por llegar. El rey del pop muerto a los 50 años de edad.
Michael Jackson era sin duda alguna, una figura controversial. Sus contribuciones al mundo de la música son invaluables, aunque resultaron hasta cierto punto opacadas por los constantes cambios en su apariencia y las acusaciones de abuso contra menores. Aun así, sigue siendo venerado por millones de fanáticos, los que han seguido su música a lo largo de los años, los que han sido inspirados por su singular estilo, y los que aprecian sus obras caritativas.