¿Qué pasaría si un día los trabajadores hispanos indocumentados y los latinos en general hicieran un boicot laboral? Sí, que todos se quedaran en casa por 24 horas sin ir a trabajar. Pues por dar un ejemplo ya veo a millones de clientes hambrientos y desesperados buscando qué comer en algún sitio que no emplee a hispanos (les deseo suerte en su búsqueda). Y déjenme aportar unas cifras para que vean que no exagero. Según un estudio del Centro Hispano Pew divulgado esta semana, en EE.UU. hay un total aproximado de 11 millones 900 mil inmigrantes sin residencia legal. De ese total, 8 millones 300 mil trabajan sin ‘papeles’ representando el 5.4 por ciento de la fuerza laboral estadounidense, copando el sector servicios, fábricas y construcción. El promedio de ingresos de los indocumentados es de 36 mil dólares, frente a una media de $50 mil entre los ciudadanos y casi el 60 por ciento no tiene seguro médico. Según el estudio, el 76 por ciento de los inmigrantes ilegales son hispanos y destaca que el 59 por ciento proceden de México, frente al 11 por ciento de Centroamérica y 4 por ciento de Suramérica. La misma institución estima que los hispanos (legales o no) representaban en 2006 el 13.6 por ciento del total de la fuerza laboral del país. Sí, casi 14 de cada 100 trabajadores son latinos en EE.UU. ¿Me entienden cuando pregunto qué pasaría si los hispanos hacen un boicot laboral? El poder de los números no permite ocultar la enorme aportación de nuestra gente a la nación. Por eso cuando escucho a los opositores a una legalización afirmando que los indocumentados solamente son una ‘carga’ para el país, me da risa y prefiero imaginarlos pálidos de hambre buscando un sitio dónde comer en el supuesto de un boicot laboral latino.