Los verdaderos perdedores del actual debate sobre la reforma al sistema de salud son los inmigrantes indocumentados.

La mayoría no tiene seguro médico ni lo tendrá. El plan de salud del presidente Barack Obama no los incluye y varios republicanos los han convertido, una vez más, en el chivo expiatorio de todos los problemas del país.

Sin embargo, los inmigrantes siguen aquí.

Hace unos días tuve la oportunidad de entrevistar a Obama en la Casa Blanca junto con otros cuatro conductores de los programas políticos de la televisión norteamericana.

De hecho, mi entrevista fue la número 123 que ha otorgado Obama desde que llegó a la presidencia; más que cualquier otro mandatario.

Todos preguntamos sobre los cambios al sistema de salud y sobre los recientes comentarios del ex presidente Jimmy Carter de que parte de la actual oposición a Obama es por racismo. Pero Obama no estaba de acuerdo.

"Hay gente que, cínicamente, solo quiere derrotarme políticamente", me dijo Obama, "pero no hay nada nuevo en eso".

Luego, cada entrevistador tomó su propio camino. Unos preguntaron sobre Afganistán, Rusia y la gripe A-H1N1. Y yo pregunté sobre América Latina y los indocumentados.

¿Qué va a pasar con los 12 millones de indocumentados? No va a pasar nada. Por ahora.

"El plan (de salud) que hemos presentado, y quiero ser muy claro, no debe incluir a los trabajadores indocumentados", dijo Obama.

¿Va a cumplir con su promesa electoral de tener una propuesta migratoria antes del próximo 20 de enero del 2010?

El día 28 de mayo del 2008, cuando Obama era candidato presidencial, dijo lo siguiente: "Lo que yo puedo garantizar es que vamos a tener durante el primer año (de mi gobierno) una propuesta de ley migratoria".