La estatura política de Hillary Clinton se magnificó con su discurso la noche del martes ante la Convención Nacional Demócrata en Denver, Colorado. Además de dar una lección de lealtad partidista, el mensaje es contundente y aniquila cualquier vacilación sobre su respaldo a la candidatura presidencial de Barack Obama. Ahí Clinton ofreció una intervención apasionada, de la que quiero rescatar algunas frases. "Ya sea que hayan votado por mi o por Barack, es hora de la unidad como un solo partido, con un único propósito. Estamos en el mismo equipo, y ninguno de nosotros puede quedarse sin participar"... "No tenemos tiempo qué perder y ni un solo voto por desperdiciar (...) Está en juego nada más ni nada menos que el destino de nuestra nación y el futuro de nuestros hijos"... "Barack Obama es mi candidato. Y él debe ser nuestro presidente"... Son oraciones emitidas por alguien que perdió la nominación presidencial y, aún así, tiene los tamaños para superar la derrota y anteponer los intereses de su partido a los personales. No olvidemos que Hillary Clinton capturó 18 millones de votos en la elección interna demócrata, que le produjeron 1,896 delegados que cedió a Obama un día después de que éste anunció a su compañero de fórmula, el senador Joe Biden. En Denver, Clinton habló claro especialmente para ese 30 por ciento de sus seguidores que amenazan con votar por John McCain, en vez de alinearse a una estrategia partidista que impida la continuidad republicana en la Casa Blanca. El futuro político inmediato de los demócratas necesitaba de un mensaje decisivo de parte de Hillary Clinton y ahí está; más claro ni el agua. O como lo comentó el propio Barack Obama después de observar el discurso desde Montana: "Ella cumplió". Y no hay duda de ello.
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