¿Cómo le explico a mi hijo de 11 años de edad, que en una escuela muy cercana a la suya un muchacho apuñaló a otro y lo mató? ¿Qué le digo? ¿Cómo?
Eran aproximadamente las 9 de la mañana cuando dos jóvenes de 17 años se empezaron a pelear cerca del gimnasio en la escuela secundaria de Coral Gables, en el sur de la Florida. Sus amigos dijeron a los periodistas que se pelearon por una chica.
Pero, de pronto, algo terrible ocurrió. Uno de ellos sacó un cuchillo, según testigos, y apuñaló tres veces al otro: en el pecho, cerca de la clavícula y en el vientre. Juan Carlos Rivera, que había llegado de Cuba hace sólo cinco meses, se desangró. Los paramédicos no pudieron hacer nada para salvarlo.
Esto, desgraciadamente, no es algo nuevo. Un niño de 14 años acuchilló y mató a otro en su escuela en el sur de la Florida en el 2004. En 1999 dos estudiantes de la escuela Columbine, en Colorado, asesinaron a 12 estudiantes y un maestro antes de suicidarse. Y recuerdo perfectamente ir a la universidad de Virginia Tech hace dos años después de que un estudiante matara a 32 personas – compañeros y maestros. Las imágenes de lo que vi aún me atormentan.
Desde entonces he tratado de entender, sin mucho éxito, qué es lo que hace que un niño mate a otro. ¿Por qué este tipo de violencia se da más en Estados Unidos que en otros países?
La violencia viene de la violencia. Un niño, generalmente, aprende en su casa cómo resolver sus problemas. Y si sus padres o familiares responden con golpes y empujones a las disputas, eso lo absorbe y aprende el niño. Violencia en casa pronostica violencia en la calle.







