Cuando el reverendo Martin Luther King Jr. quiso enviar un mensaje de que la discriminación no sería tolerada más en nuestro país, llenó la Explanada Nacional en la capital de la nación con miles de personas que apoyaban su causa. Su mensaje fue claro y contundente.
Ahora 47 años después, líderes latinos trataron de enviar un mensaje similar al reunir a miles de hispanos en la Explanada Nacional el domingo 21 de marzo, exigiendo acción en la reforma migratoria.
Así como el reverendo King, ellos también tienen un sueño. La pregunta es si alguien los está escuchando, y si podrán con su marcha lograr el tipo de cambio que logró el movimiento de derechos civiles del doctor King.
El senador demócrata Charles Schumer y el senador republicano Lindsey Graham han estado tratando de presentar una propuesta bipartidista conjunta, pero Schumer ni siquiera ha encontrado un segundo republicano que lo apoye.
Por su parte Graham busca ayuda de alto nivel. "El presidente debe darle mas impulso. Una línea en el discurso sobre el estado de la nación no es suficiente," dijo el senador recientemente.
El presidente trató de limar asperezas a comienzos de este mes sosteniendo una serie de reuniones con líderes latinos, con los dos senadores asignados para crear una propuesta de ley migratoria bipartidista y con miembros del Comité Hispano del Congreso. Y cuatro días antes de la marcha en Washington, Obama envió un comunicado expresando su apoyo al borrador preparado por Schumer y Graham.
Pero no son solamente a los líderes latinos, a los senadores que apoyan la reforma y a los legisladores hispanos a quienes necesita convencer. El presidente debe hablar directamente a los norteamericanos acerca de la importancia de la reforma migratoria. Debe hacer lo que él hace mejor, remangarse las mangas de la camisa y hablar con el corazón en reuniones comunitarias y discursos televisados.
¿Pero qué sucedió después de sus reuniones con los líderes latinos en la Casa Blanca? El presidente volvió a la plaza pública a vender su plan de reforma al sistema de salud.
Incluso agregó otros temas a su agenda: la reforma financiera y nuevos cambios a la ley de educación conocida como "No dejar ningún niño atrás." Parece que lo que se quedará atrás es más bien la reforma migratoria.
Veremos qué pasa cuando ambos partidos salgan a buscar el cada vez más poderoso voto hispano.
Cuando el reverendo Martin Luther King Jr. quiso enviar un mensaje de que la discriminación no sería tolerada más en nuestro país, llenó la Explanada Nacional en la capital de la nación con miles de personas que apoyaban su causa. Su mensaje fue claro y contundente.
Ahora 47 años después, líderes latinos trataron de enviar un mensaje similar al reunir a miles de hispanos en la Explanada Nacional el domingo 21 de marzo, exigiendo acción en la reforma migratoria.
Así como el reverendo King, ellos también tienen un sueño. La pregunta es si alguien los está escuchando, y si podrán con su marcha lograr el tipo de cambio que logró el movimiento de derechos civiles del doctor King.
El senador demócrata Charles Schumer y el senador republicano Lindsey Graham han estado tratando de presentar una propuesta bipartidista conjunta, pero Schumer ni siquiera ha encontrado un segundo republicano que lo apoye.
Por su parte Graham busca ayuda de alto nivel. "El presidente debe darle mas impulso. Una línea en el discurso sobre el estado de la nación no es suficiente," dijo el senador recientemente.
El presidente trató de limar asperezas a comienzos de este mes sosteniendo una serie de reuniones con líderes latinos, con los dos senadores asignados para crear una propuesta de ley migratoria bipartidista y con miembros del Comité Hispano del Congreso. Y cuatro días antes de la marcha en Washington, Obama envió un comunicado expresando su apoyo al borrador preparado por Schumer y Graham.
Pero no son solamente a los líderes latinos, a los senadores que apoyan la reforma y a los legisladores hispanos a quienes necesita convencer. El presidente debe hablar directamente a los norteamericanos acerca de la importancia de la reforma migratoria. Debe hacer lo que él hace mejor, remangarse las mangas de la camisa y hablar con el corazón en reuniones comunitarias y discursos televisados.