Tengo buenos recuerdos de mi niñez creciendo en Los Ángeles en un ambiente bilingüe y bicultural. En el día de Acción de Gracias mi familia disfrutaba de una cena compuesta de pavo, puré de papa, camotes, y además arroz y frijoles con tortillas. Celebrábamos la fiesta de Independencia el Cuatro de Julio viendo los fuegos pirotécnicos y escuchando música de mariachis. Nos despertábamos temprano para ir al desfile de la Independencia de México en septiembre y al Desfile de las Rosas el día de año nuevo. Y hasta hoy le sigo poniendo salsa picante a la pizza y jalapeños a mis hot dogs.

Este momento de nostalgia no es una coincidencia. Estamos en medio de la celebración del Mes de la Herencia Hispana y los recuerdos los tengo por doquier. Es la época cuando nuestro país reconoce el aporte de los hispanos a nuestra sociedad y honra a aquellos Latinos que han influido y enriquecido nuestra nación.

Los hispanos venimos de familias que nos inculcaron el orgullo de nuestra herencia cultural y nos enseñaron los valores inherentes a nuestra cultura. Estos incluyen honradez, fortaleza, compasión, prudencia, respeto y una enorme ética laboral.

Aunque nací en este país, hablé español antes que inglés y me asegure de que mis hijas lo hicieran también. A pesar de que no todos los latinos lo hablen, para la mayoría de las familias hispanas el uso del idioma español es una manera muy importante de transmitir nuestra herencia cultural. Es algo que nos une a todos como latinos. El español fue realmente la lengua materna hablada en este país por los colonizadores europeos en 1513 y el primer asentamiento hispano en el área continental de Estados Unidos fue San Agustín, Florida, fundada por los españoles en 1565.