Tras hacer mi primera pregunta, supe que estaba en problemas. ''¿Tienes otras preguntas que hacerme?'', me respondió Álvaro Uribe, en lugar de contestar la pregunta. El presidente colombiano, sencillamente, no quería contestar. Y no lo hizo.
Le había preguntado sobre las acusaciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que la presencia de soldados norteamericanos en bases colombianas era un peligro para la región y una amenaza para Venezuela.
Y yo estaba buscando la reacción de Uribe. Pero no la tuve.
"Ninguna reacción. Si tienes otro tema, con el mayor gusto, Jorge", dijo.
Sí, tenía otros temas y unas 20 preguntas preparadas. Pero estaba claro que había varios asuntos que el presidente colombiano no quería tocar.
La policía secreta de Colombia, el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que depende de la presidencia, ha estado involucrada en un escándalo de espionaje por grabar conversaciones de críticos y opositores del gobierno de Uribe.
¿Quién dio la orden de hacer esas grabaciones? le pregunté.
''¿Tienes otra pregunta?'', respondió. "Este es un gobierno honorable, que tiene todas las cartas sobre la mesa. Es un gobierno transparente. Si tienes otra pregunta, con mucho gusto".
Uribe me aseguró: "Colombia tiene una institucionalidad a toda prueba". Pero no todos están de acuerdo con él. El ex presidente César Gaviria sostiene: "Uribe es un dictador que convirtió al DAS en una máquina criminal".
Y, tal y como lo sospechaba, Uribe no quiso responderle a Gaviria.
¿Quiere reelegirse otra vez?
No me contestó directamente, pero sí dijo que sus políticas de seguridad, confianza en la inversión y desarrollo social "son las políticas que hay que prolongar hacia el futuro".
Colombia ha cambiado mucho con Uribe. Las guerrillas de las FARC están a la defensiva; hay zonas que viven sin violencia por primera vez en décadas; y, según sus propias cifras, los secuestros han bajado de unos 4,000 cuando tomó posesión, a sólo 102 en lo que va del año.





