No era necesariamente el puesto que esperaba pero aun así expreso su gratitud. "A nuestra comunidad latina les agradezco por su apoyo y su confianza, por votar por nuestro candidato y ahora presidente electo", dijo el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, al aceptar la nominación por Barack Obama al puesto de Secretario de Comercio el 3 de diciembre.

Se le notaba en el rostro la decepción al no ser nombrado Secretario de Estado, un puesto que anhelaba y para el cual estaba altamente calificado, pero al final fue designada la Senadora Hillary Clinton.

Este pasado fin de semana, Richardson se retiró de la nominación debido a una investigación legal por unas negociaciones hechas por su Gobierno en Nuevo México.

El presidente electo prometió tener uno de los gabinetes de mayor diversidad en la historia. Bueno, parece que esa promesa la está cumpliendo. A mediados de diciembre Obama ya había nombrado a varios hispanos a puestos de alto rango en su administración, incluyendo tres secretarios. Además de Richardson en Comercio, nombró al Senador de Colorado, Ken Salazar, como Secretario del Interior y a la congresista por California, Hilda Solís, como Secretaria del Trabajo. En las administraciones de George W. Bush y Bill Clinton sólo hubo dos miembros del gabinete de origen hispano a la vez.

Otros hispanos nombrados a puestos claves en el equipo de la Casa Blanca de Obama son Cecilia Muñoz, vice presidenta del Consejo Nacional de La Raza, quien será directora de asuntos intergubernamentales; el ex Secretario del Ejército, Louis Caldera, encabezará la Oficina Militar de la Casa Blanca; la Vice Alcaldesa de Los Ángeles, Nancy Sutley, será jefa del Consejo de Calidad Ambiental; y Moisés Vela será el director administrativo del nuevo vice presidente.