Los líderes de los principales sindicatos y grupos sociales de Puerto Rico advirtieron sobre la posibilidad de convocar una huelga general indefinida contra el despido de miles de funcionarios, a pesar del escaso apoyo popular de la manifestación celebrada la semana pasada en San Juan.
La manifestación convocada en dos puntos de la capital, que pretendía mostrar la adhesión a los sindicatos, fue secundada por centenares de simpatizantes en una jornada sin incidentes en la que la población no respondió al llamado de las agrupaciones de trabajadores.
El portavoz del Frente Amplio de Solidaridad y Lucha (FASyL) y la Coordinadora Sindical, Luis Pedraza, reconoció a Efe la escasa asistencia de seguidores a la marcha que terminó frente a la residencia del gobernador.
Pedraza justificó la pobre asistencia de manifestantes por haber anunciado esta semana la Junta de Reestructuración y Estabilización Fiscal que se aplazará por errores procesales el despido previsto para 7.191 empleados públicos hasta el próximo enero.
"La poca asistencia de hoy es efecto del retraso en dos meses en el despido de 7.191 trabajadores", dijo Pedraza, tras recordar que, en cualquier caso, esos funcionarios perderán sus trabajos el próximo enero.
DETENDRÍAN LA ECONOMÍA
Por ello, el líder sindical advirtió de la posibilidad de convocar una huelga general indefinida, aunque no dio detalles de esa medida de presión.
Pedraza reconoció que una huelga general indefinida golpearía directamente a los intereses empresariales de la isla y a la actividad en general del país, lo que aclaró podría hacer reflexionar a Fortuño sobre su política laboral, que prevé el despido de al menos 17.000 empleados públicos.
Por su parte, el portavoz de la "Coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico", el obispo luterano Felipe Lozada, reconoció a Efe que la huelga general indefinida "es una posibilidad".
Lozada, cuya organización convocó a sus simpatizantes en el distrito de Santurce, junto a varias agencias gubernamentales, dijo que, no obstante, se trataría de una opción muy "dolorosa" para el país.
Los líderes de los principales sindicatos y grupos sociales de Puerto Rico advirtieron sobre la posibilidad de convocar una huelga general indefinida contra el despido de miles de funcionarios, a pesar del escaso apoyo popular de la manifestación celebrada la semana pasada en San Juan.
La manifestación convocada en dos puntos de la capital, que pretendía mostrar la adhesión a los sindicatos, fue secundada por centenares de simpatizantes en una jornada sin incidentes en la que la población no respondió al llamado de las agrupaciones de trabajadores.
El portavoz del Frente Amplio de Solidaridad y Lucha (FASyL) y la Coordinadora Sindical, Luis Pedraza, reconoció a Efe la escasa asistencia de seguidores a la marcha que terminó frente a la residencia del gobernador.
Pedraza justificó la pobre asistencia de manifestantes por haber anunciado esta semana la Junta de Reestructuración y Estabilización Fiscal que se aplazará por errores procesales el despido previsto para 7.191 empleados públicos hasta el próximo enero.
"La poca asistencia de hoy es efecto del retraso en dos meses en el despido de 7.191 trabajadores", dijo Pedraza, tras recordar que, en cualquier caso, esos funcionarios perderán sus trabajos el próximo enero.
DETENDRÍAN LA ECONOMÍA
Por ello, el líder sindical advirtió de la posibilidad de convocar una huelga general indefinida, aunque no dio detalles de esa medida de presión.
Pedraza reconoció que una huelga general indefinida golpearía directamente a los intereses empresariales de la isla y a la actividad en general del país, lo que aclaró podría hacer reflexionar a Fortuño sobre su política laboral, que prevé el despido de al menos 17.000 empleados públicos.
Por su parte, el portavoz de la "Coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico", el obispo luterano Felipe Lozada, reconoció a Efe que la huelga general indefinida "es una posibilidad".