De izquierda a derecha: los soldados Jason Dean Hunt, Amy Krueger, Aaron Thomas Nemelka, Michael Pearson, Russell Seager y Francheska Vélez son algunas de las víctimas mortales tras la balacera del jueves. (FOTO: AP)
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Dos días, dos hechos violentos que recibieron amplia cobertura mediática: el jueves, un siquiatra que mató a 13 personas e hirió a 38 en la base militar de Fort Hood, Texas, y apenas ayer un ingeniero despedido de una empresa consultora de transporte en Orlando mató a una persona e hirió a cinco.

Poco tienen en común estos hechos, más que la intensa cobertura que recibieron y la búsqueda de respuestas. Poniéndolos en el contexto de la cantidad anual de homicidios tal y como lo reporta el Buró Federal de Investigaciones (FBI), representan una pequeña fracción de los más de 14 mil homicidios reportados el año pasado.

"No estoy muy seguro de que en un país con 300 millones de habitantes estos incidentes reflejen algo extraordinario o una tendencia preocupante", señaló Jeffrey Adler, profesor de historia y criminología de la Universidad de Florida. "No parecen conectados, reflejan diferentes tensiones y condiciones sociales. Por otra parte la tasa de homicidio no está en aumento, es relativamente baja en este momento".

Algunos expertos sí ven una conección que valdría la pena explorar: ambos eventos ocurrieron en el lugar de trabajo los atacantes y ambos estaban bajo estrés, aunque ambos hayan sido diferentes tipos de situaciones. También existe la posibilidad de que uno haya sido provocador del otro o copycat.

Según el Censo de Muerte en el Lugar de Trabajo del Buró de Estadísticas Laborales, 571 personas murieron en 2008 en homicidios en sus lugares de trabajo, un número relativamente pequeño respecto al total de asesinatos en el país.

"Ambos incidentes son típicos de homicidios en el lugar de trabajo. Alguien que se ha convertido en un fracasado y una desilusión, que se siente víctima, que tiene miedo o rabia. También puede haber un evento que precipite el hecho, como el caso de Fort Hood, en el que el siquiatra iba a ser enviado a Irak", señala James Alan Fox, profesor de justicia criminal y leyes de Northeastern University, Boston, Massachusetts.