Entrevista
Descifrar cómo el cerebro controla el cuerpo humano es una tarea en la que Francisco Valero-Cuevas ha estado trabajando durante años para avanzar hacia la siguiente generación de la robótica. Su trabajo es bioingeniería pura. Es combinar la física y la matemática con la biología y la medicina para estudiar cómo funcionan los organismos y desarrollar mejores terapias clínicas con el fin de restaurar la salud.
Es una rama de la ciencia en la que pocos latinos han podido entrar y en la que este inmigrante mexicano es uno de los más destacados.
Si existiera un premio Nobel en bioingeniería, el profesor Valero-Cuevas sería uno de los fuertes candidatos para ganarlo. Sus investigaciones en la materia lo avalan.
Apoyado por National Science Foundation, National Institute for Health, National Institute for Disability and Reahabilitation Research, y fundaciones dedicadas a la ciencia, Valero-Cuevas busca entender cómo el cerebro controla sistemas tan complejos como la misma mano del ser humano.
"Nos estamos preguntando qué es una mano, cuáles son las propiedades mecánicas de la mano y qué tiene qué hacer el cerebro para manipularla. De esta manera queremos desarrollar la siguiente generación de manos robóticas, porque los robots de hoy en día no tienen manos versátiles; también desarrollar prótesis de manos, ya que las actuales no son realmente muy funcionales, queremos llevarlas al siguiente nivel", comenta este hombre de 44 años de edad originario de la Ciudad de México.
Cuando tenía 19 años y había terminado la preparatoria, Valero-Cuevas se acercó a la embajada de Estados Unidos para solicitar una beca y fue a través del Institute for International Education que alberga la Biblioteca Benjamín Franklin en la Ciudad de México que la consiguió.
Llegó al Swarthmore College, en Pennsylvania, donde se graduó como ingeniero. Luego le entró la pasión por la filosofía hindú y se fue a India becado por un año. Regresó y tras conseguir otra beca estudió la maestría en ingeniería mecánica en la Universidad de Queen, Canadá. Una beca más y el doctorado como ingeniero biomecánico se hizo realidad en la Universidad de Stanford, en California.
Actualmente Valero-Cuevas es profesor en el campo de ciencias de la salud de la Universidad del Sur de California (USC), y antes dio clases en la Escuela Sibley de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la Universidad de Cornell, y fue científico asociado en el Hospital para Cirugías Especiales de Nueva York.
Pero, ¿cuál es la clave?
"Echarle ganas a la escuela, desde la primaria", dice el profesor. "Lamentablemente en la ciencia habemos muy pocos… en el área de la bioingeniería yo conozco sólo a dos profesores más en el país. Las estadísticas demuestran que sólo como el 3% ó 4% de los profesores en ciencias son latinos".
Entrar al campo de las ciencias, considera el profesor Valero-Cuevas, no es realmente difícil, sólo hay que tener pasión y muchas ganas de hacerlo.
"Lo que pasa es que en la cultura general no se le da mucha importancia a la belleza de la ciencia, a la importancia del pensamiento, de la creatividad. En una cultura consumista, superficial, no se le da suficiente importancia a algo que nos hace intrínsecamente humanos, que es el poder de descubrir, de inventar, el poder de explicar".
Valero-Cuevas está comprometido en motivar a los niños y jóvenes a involucrarse en la ciencia y, para ello, a través de los programas de USC, busca un acercamiento con las escuelas para atraerlos.
"Si este artículo le da inspiración o ganas de trabajar a una persona, a un niño o a una niña, eso vale la pena, porque la razón por la que habemos poca gente en este campo es porque culturalmente no hay muchos ejemplos ni mecanismos claros para que una niña o un niño que quiera ser científico sepa cuál es el camino que tiene que seguir", dice este inmigrante cuyo padre fue ingeniero y su madre es una contadora, y quienes siempre le inculcaron el valor de la educación.
Actualmente Valero-Cuevas lleva a cabo gestiones con institutos y proyectos para tratar de impulsar la participación de las minorías en la ciencia.
"Habemos muy pocos latinos en la ciencia, no porque no podamos, sino porque no hemos aprovechado las oportunidades que hay".