Patrullero haciendo una parada rutinaria de tráfico, en Aurora, Illinois. (FOTO: Archivo/La Raza)
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Zane Seipler, un oficial despedido por la Oficina del Alguacil del condado de Mc Henry demandó a dicho Departamento alegando que lo castigaron por quejarse del racismo contra latinos y afroamericanos, lo cual es negado por las autoridades.

"El primer incidente fue cuando una oficial me llamó por la radio y me pidió que parara a un SUV (...). Cuando una hora más tarde me reuní con ella y le pregunté por qué me pidió que hiciera eso, me dijo: 'la gente negra no pertenece a esta zona; quería ver qué estaban haciendo'", contó Seipler a La Raza en una entrevista acompañado por su abogado Blake Horwitz.

Otro incidente se dio cuando según Seipler conducía con otro oficial cerca de los apartamentos Willowbrook, en Woodstock. Su compañero le dijo: 'Me gusta parquearme por aquí porque ninguno de los que viven en estos apartamentos tiene licencia'".

El condado de Mc Henry, al noroeste de Chicago, tiene población anglosajona en su mayoría; sin embargo, según Seipler, hay algunas zonas con un significativo número de hispanos, como los citados Willowbrook Apartments, los Garden Quarter Apartments, en McHenry, y la localidad de Harvard.

Seipler también contó que en julio del año pasado un promotor de eventos organizó una gran parranda latina en una reserva forestal cerca de Richmond, con puestos de cerveza y música. Aparentemente antes de la fiesta le habían negado los permisos y aún así procedió con el evento.

La Oficina del Alguacil envió a varios de sus oficiales a esperar a los asistentes a la salida de la fiesta, realizando un gran número de arrestos entre los asistentes, dijo Seipler, "en vez de haber suspendido y prohibido la fiesta desde un principio".