Cansados de intentos fallidos por ser padres, ahora las parejas apuestan por el alquiler de vientres, pero cuidado que por ahorrarse unos cuántos dólares no caiga en las mafias internacionales que operan a través de la Internet.
“Somos una pareja de Estados Unidos… Mi esposa no puede tener hijos y por eso buscamos un vientre en alquiler. Las agencias aquí son muy costosas y por eso buscamos en otros países...”
Anuncios como éstos se ven en un sinfín de páginas web con sólo explorar temas relacionados con la reproducción asistida. Sin el menor reparo, algunas mujeres promocionan sus atributos físicos y hacen alarde de su fertilidad como mejor carta de presentación a sus clientes, y ofrecen rentar sus vientres al mejor postor.
Si bien en la mayoría de países de Latinoamérica esta práctica se realiza clandestinamente, las autoridades se hacen de la vista gorda debido a los vacíos constitucionales. En cambio en los Estados Unidos este tipo de prácticas es permitida, aunque no en todos los estados.
Leyes propias
Aaron Lifchez, director médico de Fertility Centers of Illinois, señala que aquí se permite la maternidad subrogada y que hay leyes específicas.
Según Nancy Block, directora del Center for Egg Options (CEO), “Illinois se ha hecho líder en educación subrogada debido a nuestras ‘leyes amistosas’ en esta actividad. Aquí se permite, mediante asesoramiento legal, que los nombres de los flamantes padres se inscriban en la partida del nacimiento del bebé sin ningún acta de adopción previa por ambas partes”.
No se deje engañar
Los expertos coinciden en que la razón por la que una mujer decide ser madre sustituta es principalmente económica. Y para no ser víctima de estafas por Internet, hay estudios legales que median entre ambas partes, y hacen un contrato con pelos y señales con las exigencias que tendrá que seguir la gestante durante el embarazo: si puede fumar o no, la alimentación, los ejercicios.
Dentro de los perfiles, las potenciales madres sustitutas deberán haber tenido por lo menos un hijo nacido sin complicaciones y con buena salud.
La suma que los padres intencionales pagan a la sustituta -cuya edad promedio oscila entre 20 y 29 años- puede ser entre 10 mil y 25 mil dólares.
Para Claudia Segura, directora de programa de Mujeres Latinas en Acción, las mujeres tienen opciones a las que pueden recurrir si quieren ser madres y deben contar con la oportunidad de elegir lo mejor para ellas.
“Si a la madre subrogada se le presenta una situación de aborto, la decisión de qué hacer con su cuerpo es algo que debe evaluar de manera personal”, dijo Segura.
Por su parte el Padre Claudio Díaz, director de la Oficina para el Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago, declaró que “a pesar de que se pueda ver como una opción humana, el concepto de madre subrogada no se acepta en la Iglesia Católica porque hay riesgos y variables que pueden afectar la vida del nuevo ser, como un cambio de opinión de la madre sustituta, óvulos fecundados, posibilidad de aborto”.
En tanto, el Dr. Lifchez aclara que si los futuros padres trabajan con agencias acreditadas que reclutan y proporcionan a las futuras madres sustitutas, difícilmente caerán en problemas.
“Los médicos que trabajan en esta área son capaces de dirigir a sus pacientes a recursos serios”, puntualizó. ©La Raza
Engañando a ‘gringos’
Diciembre del 2006. La sociedad peruana se alborotó por el destape periodístico del Canal Nou de España y el diario La República de Perú.
La noticia descubrió una organización clandestina que contactaba vía Internet desde Perú a parejas norteamericanas y europeas para ofrecerles jóvenes peruanas como incubadoras vivientes.
Autoridades de salud, políticas y jurídicas peruanas condenaron este hecho, pero como todavía existen vacíos constitucionales en ese terreno, algunas personas inescrupulosas continúan haciendo de las suyas.
Aquí ofrecemos una clara muestra. Para obtener este testimonio decidimos abrir un correo electrónico bajo el nombre de Angie Smith, ‘supuesta norteamericana’ que quería alquilar un vientre. En nuestra búsqueda hallamos lo siguiente:
“Hola, mi nombre es Alexandra, soy peruana y quiero alquilar mi vientre a pareja norteamericana. La razón de esto es por problemas económicos. El precio que solicito es de 12 mil dólares. Esto es totalmente negociable. Si está interesado y sólo para propuestas serias escríbame a: carolaalexandra@hotmail.com”
-Angie: ¿Cuál es el promedio de tus honorarios?
-Alexandra: “Ustedes me dicen y veré si me conviene”.
-Angie: ¿Tu familia sabe de esto?, porque preguntarán si te ven embarazada...
-Alexandra: “Sólo mi madre y mi hermano menor... necesito la ayuda para sacar adelante a mis dos hijos. Soy madre soltera”.
-Angie: ¿Cómo sabemos que no empezarás a sentir cariño por el bebé?
-Alexandra: “Cuando decidí hacer esto conversé con mi madre y mi hermano, y les dije que por ningún motivo me quedaría con la criatura. No pretendo engañar a nadie ni tampoco quiero que lo hagan conmigo... Ustedes cumplen con ayudarme y yo les correspondo”.
-Angie: ¿Cómo haríamos para poder sacar a nuestro bebé del país, si es que nace en Perú? ¿En qué hospital te atenderías? Nosotros no sabemos nada de eso ni cómo se maneja en Perú...
-Alexandra: “Creo que en su país sería más fácil pues hasta donde sé está permitido. Yo podría estar hasta el momento del nacimiento y luego de los tres meses de lactancia”.
-Angie: Los costos que ofrecen algunas peruanas es de 25 mil dólares.
-Alexandra: “Mire, si me dan sólo 15 mil no habría problema... Quiero poner algún negocio y así ayudar a mi familia. Pregunto: si me nacen gemelos, ¿qué haríamos? Yo no quisiera quedarme con uno, ya con dos es suficiente...”
-¿Qué hacer en caso de optar por madres subrogadas?
Consulte a un abogado especialista en el tema y visite agencias de prestigio que brindan estas técnicas de reproducción asistida.
-Para mayor información:
Fertility Centers of Illinois: (312) 222-8230
Center for Egg Options: (847) 656-8733
Estudio de abogados Stephanie M. Caballero en Los Ángeles: (760) 798-2265
¿ A quién afecta?
6 millones de personas son declaradas infértiles cada año (15% de la población general), según la Sociedad Americana de Medicina.









