¡Hasta que haya justicia!, gritaban los activistas, miembros del sindicato, religiosos y jóvenes a las afueras de la fábrica de ventanas y puertas Republic Windows & Doors, por la Division y la Halsted, en el norte de Chicago.
Desde el viernes pasado, unos 240 trabajadores, apoyados por el sindicato United Electrical Workers (UE), se apostaron dentro de la fábrica en una acción pacífica, pero firme.
Estos hombres y mujeres exigen a la compañía que les pague las vacaciones e indemnización por despido que les debe, después de que les mandara a la casa con sólo 3 días de notificación, violando la ley federal WARN.
La Worker Adjustment and Retraining Notification Act obliga a un mínimo de aviso de 60 días para el cierre de una planta de más de 100 empleados.
Armando Robles, presidente del local 1110 del UE, lo expresó así: "Nosotros somos América y nosotros vamos a pelear por nuestros derechos. Mis compañeros y yo decidimos quedarnos aquí desde el momento en que supimos que nuestro patrón nos quería pisotear".
GRAN SOLIDARIDAD
A las afueras de la planta, un grupo de trabajadores comen un pollo a las brasas que les han traído, entre muchas otras muestras de apoyo y solidaridad de parte de la comunidad. Justo a su lado, los activistas han puesto un gran muñeco inflable que representa a un banquero con cara de rata, que con un habano en la boca y bolsas llenas de dólares en las manos es un símbolo de avaricia.
Gran parte de la protesta ha estado dirigida hacia Bank of America, entidad que cortó su línea de crédito a la fábrica, lo cual, según los directivos de la misma, fue lo que ocasionó el cierre y los despidos.
BIEN ORGANIZADOS
Adentro de la planta, dos trabajadores resguardan las puertas de vidrio que llevan al interior, donde durante más de 6 días han dormido, comido, rezado y esperado.
Según nos cuentan, están bien organizados: mientras unos se quedan en la fábrica por turnos de 8 horas, otros van a sus casas a descansar. Aproximadamente un 80% de los empleados son latinos, y el resto afroamericanos, dicen, antes de que la llegada de varias cajas de pizza interrumpa la conversación.
SORPRESA Y ENOJO
Demetrio Martínez, de 42 años y oriundo de Puebla, México, llevaba 8 años de trabajar en Republic, ensamblando cristales. Trabajaba por la mañana y hacía 40 horas a la semana. La mayoría de ellos ganaba en promedio $13/ hora.
"Empezamos a sospechar de que algo pasaba porque empezaron a haber muchos descansos", contó. Ramírez tiene una esposa y dos hijos de 15 y 18 años. "Por ahora no hay planes; todo esto fue de sorpresa", dijo refiriéndose a lo que piensa hacer su familia para enfrentar el despido.
A los trabajadores también se les había dicho que su seguro médico permanecería vigente hasta el 15 de diciembre; pero fue eliminado la semana pasada, informó el sindicato.
"La gente está muy enojada. Muchos esperaban poder ir al doctor una última vez antes de que les cortaran el seguro, para poder recibir medicinas que necesitaban; pero ahora ya no van a poder", señaló Melvin Maclin, trabajador y vicepresidente del sindicato local.
BANCO REACCIONA
Este martes, el banco envió una carta a la empresa en la que aceptaba darle unos créditos adicionales "limitados", para "ayudar a una resolución de los reclamos de los trabajadores aunque (el banco) no está obligado a pagar a los empleados de Republic ni a dar préstamos adicionales", señaló un comunicado de la entidad.
Pero en días anteriores la empresa emitió una declaración en la que se explica que en el 2006, el actual dueño Richard Gillman adquirió una compañía en problemas y aunque trató de hacer mejoras, sus ventas bajaron en un 80% por la baja sin precedentes de la industria de la construcción.
También se asegura allí que la empresa trató varias veces de que Bank of America les dejara pagar las vacaciones y hacer un cierre gradual de la empresa, lo cual se les negó.
UN ACUERDO
A la hora de cierre las negociaciones continuaban y aún no se había llegado a un acuerdo final, informó a La Raza Leah Fried, vocera de UE, ya que aún faltaban definir detalles importantes.
El miércoles, además, el congresista federal Luis Gutiérrez (D-IL), quien ha estado abogando por los trabajadores, anunció que un representante del banco JP Morgan Chase también participaría en las negociaciones para proveer $400,000 a Republic Windows, que se podrían usar para pagar parte de lo adeudado. Chase es un dueño minoritario de la empresa (40%), se informó.
DUDAS PENDIENTES
La responsabilidad financiera y laboral de la empresa Republic Windows & Doors aún permanece ensombrecida por otras noticias.
Según un comunicado de la misma, en la que detalla la cronología de sus discusiones con Bank of America, muestra también que en noviembre de este año la familia Gillman formó Echo Windows LLC.
Y de acuerdo con reportes del Chi-Town Daily News y del Chicago Tribune, Echo Windows compró una división de manufactura de ventanas a la compañía TRACO, situada en el estado de Iowa.
Asimismo, varios concejales de Chicago que han manifestado su apoyo para con los empleados de Republic, introdujeron esta semana una ordenanza que requeriría a la ciudad eliminar todos los tratos financieros con Bank of America.
Este anuncio fue hecho por el concejal Joe Moore (D-49), quien destacó: "No tenemos autoridad legal para decirle a Bank of America que use lo que ha recibido de rescate financiero para el propósito para el cual se le dio; pero ciertamente podemos negarnos a hacer negocios con una compañía que tiene tan poco aprecio para con sus trabajadores y sus familias".
PANORAMA
Lo que sí queda claro es que estos trabajadores han sido un ejemplo para tantos otros que enfrentan despidos y cierres de empresas, conforme se agudiza la recesión.
"Lo que está pasando con Republic Windows está pasando en todo Estados Unidos, incluyendo en la Calle 26 (de Chicago), donde muchos pequeños negocios están cerrando por falta de crédito", dijo el reverendo José Landaverde, de la Misión Nuestra Señora de Guadalupe, en La Villita.
Adam Kader, director del Interfaith Worker Rights Center, en Chicago, destacó que ya en la ciudad han habido otros casos de violaciones a la WARN Act, como el de la Heinemann's Bakery, en el 2005 -que terminó en un juicio que favoreció a los trabajadores, si bien aún no les pagan lo adeudado- y el de Jay's Potato Chips en el año 2007".
Pero casi nadie recuerda cuándo fue la última vez que los trabajadores habían tomado una planta en este país. "Yo creo que están haciendo lo correcto", dijo el presidente electo Barack Obama sobre los trabajadores, en una conferencia de prensa esta semana.