NUEVA YORK — Pedro Hernández no tiene un trabajo estable desde que llegó de Puerto Rico hace dos años y tiene que buscarse el pan de cada día realizando cualquier actividad, incluyendo el repartir volantes de propaganda mientras grita las ofertas de una tienda de celulares.
“Está malo esto”, nos comentó Hernández, de 44 años, quien dijo ganar 30 ó 40 dólares diarios, pero “un día sí y otro no”.
“Espero que la situación mejore ahora con Obama”, expresó optimista, para luego volver a lo suyo y gritar: “Teléfono gratis, aproveche, teléfono gratis”.
Según las últimas cifras se ha registrado un aumento del 8.8 por ciento del desempleo entre los hispanos.
En lo que va del año la economía ha tenido una disminución de casi 1.2 millones de puestos de trabajo a nivel nacional.
A Teresa Figueroa, de 42 años, la actual situación tampoco parece sonreírle. Con estudios de secretariado y servicio social, nos dice que “desde hace un rato que no hallo empleo”, precisando que ese “rato” es de seis años.
“He tratado en muchos sitios, en la oficina postal, en una empresa de cable, pasé los exámenes, pero nunca me llamaron”, nos dijo mientras esperaba su bus en la calle Fulton.
“Casi todo el mundo está igual, de diez personas que conozco, ocho están sin empleo”, comentó finalmente lanzando un mensaje para el nuevo presidente: “necesitamos más trabajo, yo seguiré buscando, pero mientras seguiré viviendo con mis tres hijos donde mi mama, porque no puedo pagar una renta”.
En otro lugar, Víctor Medina, de 47 años, también trataba de enfrentar la crisis repartiendo folletos en la calle “aunque sea por tres horitas”, dijo.







