Doña Gloria Barrios me muestra las fotos de su hija, Blanca, en un paseo con sus compañeritas de la Curie, luego cuando hizo su primera comunión y en varias fiestas de cumpleaños, con sus primos, tíos y abuelitos. En otra foto veo a Blanca sonriente con su mamá en una de las barcas de Xochimilco, en el DF, antes de que llegaran a Chicago, y más allá en otra imagen se le ve divirtiéndose en los juegos mecánicos de Reino Aventura; siempre con su mamá, siempre juntas.
Blanca Luna tenía 27 años cuando murió el 7 de marzo de este año. La encontraron con una cuchillada en el cuello y cabeza en su cuarto en la base de la Fuerza Aérea Sheppard, en Wichita Falls Texas y hasta el momento la Oficina de Investigaciones Especiales del Ejército que lleva el caso no les ha dado ninguna información oficial sobre el avance de las pesquisas.
La familia pide explicaciones, ya que los agentes que investigan ahora dicen que no pueden descartar un posible suicidio.
JOVEN DE PILSENEn su casa en el barrio de Pilsen, doña Gloria guarda celosamente decenas de fotografías de Blanca, su hija única, y me recibe en su sala llena de flores de papel de todos los colores, acomodadas en grandes jarrones. "Todas las compró Blanca", dice doña Gloria, mientras muestra un pequeño altar en el que tiene una fotografía de su hija con su uniforme, mirando de frente y sonriendo.
Blanca nació en Ciudad de México el 26 de abril de 1980. Ella y su madre emigraron a Chicago a principios de los ochentas y aquí creció: estudió en la escuela Saucedo y luego en la secundarie Curie. Después se enlistó en la Marina, con la ilusión de viajar, aprender y ganar su buen dinero. Sirvió cuatro años, incluyendo uno en Japón, donde hizo diseño gráfico para publicaciones de la Marina.
Al regresar a Chicago, la joven entró a estudiar diseño gráfico en la International Academy of Design and Technology y al mismo tiempo trabajaba como guarda de seguridad; pero fue entonces cuando decidió enlistarse, ahora en la Fuerza Aérea. El año pasado se entrenó en la base Grissom, en Indiana, y en septiembre empezó un curso de sistemas de aire acondicionado y calefacción en la base Sheppard, en Texas.
Se suponía que se graduaría el 10 de marzo, pero fue hallada muerta tres días antes.
¿QUÉ PASÓ?"A mi hija me la asesinaron y yo pienso que a lo mejor le hicieron muchas otras cosas", dice con dolor Gloria Barrios. "La mataron el viernes y ella el lunes se graduaba y regresaba.
A mí no me dijo nada que le preocupara, ella siempre estaba contenta en ese lugar", cuenta.
Según el certificado de defunción la causa de muerte es "herida de cuchillo en la parte de atrás de la cabeza y cuello".
"Eso es algo que alguien entró a su cuarto y la agarró por la espalda y le dio, o entraron y la violaron y la golpearon, porque mi hija tenía golpes", agrega Barrios.
Cuando trajeron el cuerpo de Blanca a Chicago, venía embalsamado y con el uniforme. La velaron en la funeraria Sagrado Corazón, en Gage Park, y la enterraron en el cementerio Woodlawn.
"Es la rabia, el coraje que tengo, que no me dan nada de información. Mi hermana fue a Texas y a mi hermana le dijo mi hija que unos de sus compañeros no la querían porque ella tenía un rango más alto y los mandaba", explica.
También contó que un agente que investigó el caso al principio les dijo que habían testimonios de que dos personas habían lanzado una botella a la puerta del cuarto de Blanca, dentro de la base; pero que aún no los habían identificado.
La familia piensa que algunos de sus compañeros no la veían bien por ser la única hispana, hablar español y ser mujer con un alto rango y aseguran que Blanca nunca mostró problemas emocionales ni tampoco que se sintiera deprimida.
RESPUESTASLa Raza intentó obtener un comentario de la oficina de Relaciones Públicas de la base Sheppard; pero no se obtuvo respuesta hasta la hora de cierre.
Doña Gloria y su familia ha decidido recaudar fondos para que se haga una exhumación del cuerpo y una autopsia independiente que les permita saber más sobre cómo murió Blanca y este proceso tendría un costo aproximado de $11,000.
"Yo sí quiero hacerlo porque yo de mi hija no sé nada, me la asesinaron, me la mataron y yo no sé, no sé, no sé…", expresa.
Para esto también han contado desde el primer momento con el apoyo de CAMI (Comité Antimilitarización), de Chicago, y de CodePink-Women for Peace. CAMI está liderando la colecta de fondos para ayudar a la familia con este trámite.
María Gamboa, integrante de CAMI, informa que también han recibido la ayuda de Ann Wright, una coronel retirada del ejército y quien renunció a su carrera militar en el 2003 para protestar por la invasión a Irak.
Wright, quien escribió el libro "Dissent, Voices of Conscience", ha hablado con varios congresistas federales y gracias a sus contactos les dará la oportunidad a María y a Gloria, de ir a visitar la base Sheppard este mes.
MÁS DE 250 ENTREVISTASGamboa también anota que el senador federal Richard Durbin y el congresista federal Luis Gutiérrez les han apoyado escribiendo cartas a la Oficina de Investigaciones Especiales preguntando por el caso. Pero el ejército sólo les ha dicho que han hecho más de 250 entrevistas y que el caso continúa bajo investigación.
"Andan alrededor del mundo, hablando con sus compañeras de la Marina con las que estuvo en Japón; o sea, quieren encontrar a un asesino alrededor del mundo o en Chicago pero en su base no y eso no puede ser, ¿me entiendes?", señala Barrios.
"Y yo no pido justicia nomás para mi hija, pido para todos los casos en los que no les han hecho justicia a los jóvenes. No quiero que le vuelva a pasar a otro joven lo que le pasó a mi hija en esta base".






