Nutrida manifestación contra la reforma, ayer frente al Capitolio. (FOTO: José Magaña /AP)
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WASHINGTON, D.C.- Un resultado estrecho se espera para el sábado, cuando sea votado el proyecto de ley de la Cámara de Representantes para la reforma de salud. A pesar del apoyo dado ayer por la Asociación de Retirados (AARP) y la Asociación Médica Estadounidense (AMA), la legislación ha sido fuertemente cuestionada, especialmente en áreas como inmigración y aborto.

Aunque el panorama para los proponentes se ve alentador tras el respaldo de estas prestigiosas organizaciones y a pesar de la visita del Presidente Barack Obama al Congreso aún no existe seguridad de que obtenga los 218 votos necesarios.

Mientras, el partido republicano enfocó sus energías en un rally masivo en las afueras del Capitolio. Ahí, líderes como el presidente de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes Mike Pence y el líder de la minoría en el Senado John Boehner, dijeron que la propuesta impulsada por la presidenta de la Cámara Baja Nancy Pelosi "amplía el poder y control del gobierno, sube los impuestos y derrocha el dinero de los contribuyentes".

Las afirmaciones fueron vitoreadas por miles de manifestantes que pedían al unísono "maten esa ley".

Dos de las áreas más polémicas de la propuesta son aborto e inmigración, temas que de acuerdo a diversos reportes, aún se están negociando en el Capitolio con los llamados demócratas moderados.

Cuando el proyecto fue presentado la semana pasada, congresistas hispanos como el demócrata Xavier Becerra dejaron claro que se estaba discutiendo la posibilidad de que los indocumentados tuvieran la opción de comprar seguro médico con su propio dinero.

Este tema ha circulado en el Capitolio y en las actualizaciones en el proyecto de la Cámara de Representantes, sobre todo respecto a la verificación.