WASHINGTON.- Los votantes independientes, que otorgaron a Barack Obama una victoria histórica en 2008 se inclinaron decididamente a favor de los republicanos ayer, cuando el GOP sacó el control político de los demócratas en Virginia y New Jersey, en una señal de alerta para el presidente y su partido, a sólo un año de las elecciones legislativas nacionales.
En las elecciones para la alcaldía de Nueva York fue reelecto el independiente Michael Bloomberg, en una confrontación que resultó ser más cerrada de lo pronosticado contra un candidato demócrata. En Maine, los votantes aprobaron legalizar la marihuana medicinal.
El republicano conservador Bob McDonnell se impuso en la campaña para gobernador de Virginia al demócrata R. Creigh Deeds y el republicano moderado Chris Christie desalojó de su puesto al poco popular gobernador demócrata Jon Corzine en New Jersey, estimulando al partido en su camino a reconstruirse luego de ser expulsado del poder en las elecciones de 2008 y en 2006.
El resultado despertará debates sobre el estado del electorado, la coalición que envió a Obama a la Casa Blanca y los límites de la influencia presidencial en la base de apoyo del partido o en los legisladores cuyo voto necesita para avanzar sus proyectos legislativos y que ahora estarán pensando más en su reelección.
El plan principal de Obama, la reforma de salud, recibió un golpe duro pocas horas antes de que se cerraran las urnas, cuando el líder demócrata del Senado Harry Reid dijo que el Congreso no finalizará esta legislación este año. Obama había fijado una fecha tope a fines de noviembre, para impedir que el debate siguiese durante un año electoral.
En otros estados, los votantes de Maine decidían el futuro del casamiento entre personas del mismo sexo, mientras que Nueva York y California elegían congresistas para ocupar dos escaños vacantes. Ohio votaba por permitir casinos y varias ciudades, incluyendo Boston, Nueva York y Houston, elegían alcaldes.
El presidente había cabildeado personalmente a favor de Deeds y Corzine, para asegurar que los independientes y las bases del partido acudan a votar aunque él mismo no está en la boleta electoral. Las derrotas mancillan el prestigio de Obama en cierta medida y sugieren la existencia de potenciales problemas en su intento de cumplir sus metas políticas, proteger la mayoría demócrata en el Congreso y expandir la cantidad de gobernadores demócratas en las elecciones de 2010.
En entrevistas con votantes a la salida de las urnas electorales, se hallaron numerosos motivos de preocupación para los demócratas respecto a los avances de los republicanos, que a su vez encontraron razones para el optimismo, especialmente entre los independientes, quienes con su número son los que están decidiendo el resultado de las elecciones.
Los independientes permitieron el triunfo de Obama en Virginia, New Jersey y todo el país. Pero después de un año de recesión, están abandonando a los demócratas en estos dos estados, en donde el tema económico fue el más importante durante la campaña.
Las encuestas de salida de AP muestran que casi la tercera parte de los votantes en Virginia se identificaron como independientes, y casi la misma proporción en New Jersey. Este grupo prefirió a McDonnel contra Deeds en una proporción de 2:1, y por la misma proporción a Christie contra Corzine.
En 2008, los independientes se dividieron en partes iguales entre Obama y McCain.
En Virginia, McDonnell ganó con márgenes significativos en los suburbios de Washington D.C., que se encuentran en pleno desarrollo, en condados como Loudoun y Prince Wililam, en los que los republicanos tradicionalmente eran dominantes pero que perdieron a Obama exactamente hace un año. Los republicanos ganaron también por amplia mayoría los puestos de vice gobernador y procurador general.
"La victoria de Bob McDonnell da a los republicanos un impulso tremendo para las elecciones de 2010", dijo Haley Barbour, presidente de la Asociación de Gobernadores Republicanos. "Su énfasis en temas de ideas y temas económicos será el modelo para los republicanos el próximo año.
"Estamos decepcionados", atinó a decir Tim Kaine, presidente del Comité Demócrata Nacional y quien debió dejar la gobernatura de Virginia por limitación de términos electorales.
En ambos estados los demócratas no pudieron sacar a la calle a los bloques de votantes de minorías que participaban en el proceso por primera vez, y los votantes jóvenes atraidos por Obama. El electorado de Virginia fue más blanco este año que en 2008, cuando hispanos y afroamericanos votaron en masa para elegir al primer presidente negro.