En México se registra un promedio diario de 449 asesinatos relacionados con el narcotráfico desde diciembre de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón declaró la guerra al crimen organizado ante la creciente expansión del consumo interno.
"Se perderán muchas vidas", advirtió el mandatario al inicio de su administración, cuya política ha dado prioridad a la seguridad nacional.
El total de estos decesos suma 14 mil 371 desde el primero de diciembre de ese año y hasta el 31 de julio de 2009, según recuentos del diario capitalino La Jornada. No existen estadísticas oficiales.
De acuerdo con datos del Ejército, citados por la publicación, más de 70% de las víctimas tenían entre 20 y 35 años de edad. La cifra coincide con los análisis de estudiosos del tema de seguridad nacional que señalan que son los jóvenes el grupo social más vulnerable para ser integrados a las filas del narcotráfico.
"Hay mucho dinero en el crimen organizado y mucho desempleo, una combinación mortal", dice Gabriel Cárdenas, analista de la Universidad Autónoma Metroplitana (UAM).
El Banco Mundial señaló en mayo pasado que alrededor de 900 mil jóvenes universitarios engrosan cada año las cifras de desocupados en el país, que durante el primer semestre de 2009 alcanzó el 7.9% de la población económicamente activa.
Las 14 mil ejecuciones ocurrieron principalmente en Chihuahua (alrededor del 60%).
Los otros estados que registraron un alto número de asesinatos fueron Durango, Coahuila, Guerrero, Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Estado de México, Guanajuato, Veracruz, Tabasco, Quintana Roo, Baja California y Nuevo León.








