Niños de la comunidad de Llano de la Rana, municipio de Metlatónoc, Guerrero, zona de gran expulsión de emigrantes hacia EEUU. (FOTO: Foto Archivo)
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Miles de familias del país empobrecen su vida con dieta a base de frijol, pastas y café, y además rematan bienes inmuebles, instrumentos para la labranza de tierra o recurren a préstamos con agiotistas ante la falta de ingreso de las remesas, que se había convertido en un modo de sobrellevar la vida económica.

La situación de las divisas familiares, reportada trimestralmente por el Banco de México (Banxico), se fue a pique durante septiembre con una baja de 17.57% respecto al mismo lapso de 2008. Fue la caída de divisas mensual más baja en los últimos 13 años desde que ese organismo comenzó la contabilidad en 1996.

Los mexicanos enviaban a sus familias un promedio de 283 dólares mensuales, sin embargo, explicó el Banco de México, en los últimos meses han registrado una tendencia a la baja debido a la contracción registrada en la economía de Estados Unidos –donde radican casi 12 millones de mexicanos– y, sobre todo, en el sector de la construcción.

"En los ambientes rurales la economía ha sido fuertemente golpeada por esta caída", señala Patricia de los Ríos, coordinadora del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana.

Rodolfo Zamora, investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas, coincide en que los habitantes de las zonas de alta marginación se habían acostumbrado a vivir de los ingresos del exterior hasta depender casi en su totalidad para cubrir los gastos de alimentación, salud y educación.

El escenario coincide con un mal entorno nacional que los analistas califican como "grave" por la falta de opciones. "El problema es que no hay otras vías para hacerse de recursos aquí en el país", señaló Zamora.