Aquí con sus respectivas familias, María Sarmiento abraza a Jaydon, uno de tres niños que recibió un órgano de su pequeña hija Cielo. (FOTO: Cortesía)
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En el 2002, María Sarmiento perdió a su bebé Cielo Yuritzi Rivera, de ocho meses de edad, en un accidente. Pero dentro de su tristeza, encontró un gran consuelo. "Mi bebé falleció de muerte cerebral y por eso, algunos órganos pudieron donarse".

Esta joven madre agregó: "No había nada qué hacer por ella, pero estábamos conscientes de que sería una gran esperanza de vida para otras personas". María pasó sobre su propio dolor para dar una oportunidad de vida a otras personas que de otra manera podrían morir.

"Ya que no la podíamos tener junto a nosotros, al menos sigue viva en aquellos que recibieron una luz de esperanza, un regalo de vida", dijo Sarmiento. Cielo salvó la vida de tres niños.

Diariamente 18 pacientes mueren por no recibir un trasplante. La lista de espera nacional sobrepasa las 100 mil personas y de éstas, 4 mil 700 son de Illinois. Lo más triste es que cada día se agregan a esta lista 134 personas más.

Ellas necesitan de un trasplante de órgano para que su salud se reestablezca, y muchos de ellos lo necesitan para sobrevivir. Tristemente, la posibilidad de recibir un trasplante se dificulta por la crítica escasez de donantes. Y para los latinos en lista de espera, la situación se hace más difícil porque es la comunidad que menos dona, a pesar que 19 mil 86 hispanos están en desesperada necesidad de un órgano que salve sus vidas.

Raiza Mendoza, coordinadora de Asuntos Latinos de la organización sin fines de lucro Gift of Hope, dice: "En sus manos está el poner un final feliz a años de espera y dolor, convirtiéndose en donantes".