Después de casi dos años de auto-reclusión en la Iglesia Metodista Adalberto en Chicago, la indígena oaxaqueña Flor Crisóstomo decidió dejar su santuario sin que se conozca su paradero.

En un comunicado, la activista informó que ahora pasa a la segunda fase de su lucha por los derechos de los migrantes y los indígenas.

En su declaración agradece "a los que me han apoyado y a todas las personas indocumentadas que se preocupan por esta lucha" y precisa que "ya no me encuentro en santuario en la Iglesia Metodista Adalberto de Chicago y me he movido a otro lugar".

Crisóstomo justificó que "la decisión de moverme fue impulsada al darme cuenta de que mi santuario, después de dos años, empezó a perder eficacia política en términos del movimiento inmigrante".

En su mensaje, no precisa qué acciones concretas llevará a cabo a favor de la lucha por una reforma migratoria integral, ni tampoco dice desde dónde, aunque se especula que ya regresó a su natal México para reunirse con su familia en el estado de Guerrero.

La Raza conversó con Susana Sandoval, contacto de prensa de Crisóstomo, quien afirmó desconocer el paradero de la inmigrante, y añadio que Flor daría entrevistas "en unos días porque ahorita tiene un resfriado".

Crisóstomo fue arrestada por agentes del ICE el 19 de abril de 2006 en la compañía IFCO y luego recibió una orden de deportación, que desobedeció refugiándose en la citada iglesia.

La Oficina de Inmigración y Aduanas dijo que considera a Crisóstomo como una fugitiva, por lo cual seguirá el mandato de perseguir a quienes ignoran la orden de deportación.